domingo, 23 de abril de 2017

Felipe Varela también estuvo en Río Cuarto

Era el año 1855, quien llegó a ser el conocido caudillo catamarqueño “Felipe Varela”, estuvo destinado de muy joven, por unos años, en la Villa de la Concepción de Río Cuarto. Varela, con anterioridad se había radicado en Copiapó como un perseguido político por la acción de Juan Manuel de Rosas y también acosado por caudillos y algunos militares argentinos que miraban a las provincias unidas con una gran desconfianza.

Felipe Varela, prestó servicios en el ejército chileno como Capitán de Carabineros. Luego de la caída de Rosas y atraído por su tierra natal regresa a Argentina en donde le reconocen el rango militar y comienza a revistar en el Regimiento 7° de Caballería de Línea, comandado por el Coronel Manuel Baigorria, en la Villa de la Concepción de Río Cuarto, llegando a ocupar el cargo de segundo jefe en la Comandancia de la Frontera Sur.

Fue este hombre un estanciero catamarqueño y un militar revolucionario y sublevado con el régimen de un gobierno central; era una persona muy valiente, impetuosa y talentosa que se caracterizó por ser un enemigo fundamental del centralismo porteño, al cual lo veía como una hegemonía perniciosa que justamente por su centralismo ahogaba el desarrollo y progreso de las provincias y a este pensamiento, que en muchos momentos de su vida lo llevo a la acción, le trajo muchas dificultades.
La figura de Felipe Varela, como tantas otras de muchos militares y caudillos regionales de aquella época, se torna en varios aspectos controvertida; en el caso de Varela el principal eje de esta controversia la demuestra con su constante oposición a Bartolomé Mitre y a la Guerra del Paraguay, guerra que consideraba injusta e innecesaria, causa por la cual efectuó una proclama muy contundente dirigida al mismo Mitre.
Intervino en la batalla de Pavón en 1861 bajo las órdenes de Urquiza a quien admiraba, pero este fue derrotado y luego el caudillo catamarqueño se une a los sublevados contra las autoridades nacionales, integrándose a las filas de Chacho Peñalosa, a quien también admiraba.
Unos años después y ayudado por otros caudillos alineados a su pensamiento federal forma una importante agrupación de tropas montoneras con hombres argentinos y chilenos. Fueron también esos años en que fue Gobernador de la provincia de Catamarca llegando su influencia de manera decisiva a otras provincias del norte como Salta y Jujuy que adherían a su pensamiento y acción.
En el año 1868 desde Bolivia elabora un extenso manifiesto haciendo un llamado a los pueblos de Sudamérica que lo llama “Manifiesto a los Pueblos Americanos”, en donde expresaba sus ideas sobre los Acontecimientos Políticos de la República Argentina, que los consideraba desastrosos.
En esa proclama Varela expresa sin medias tintas sus profundas discrepancias con el centralismo porteño representado por Bartolomé Mitre, lo que ya era por aquellos años un factor de discrepancias para la organización de la república y básicamente se daba esta situación porque ese centralismo y Buenos Aires, al manejar el puerto, la aduana y el comercio, subordinaban y hasta desmerecían al resto de los territorios del interior, situación que llegó a calamidades extremas para la organización política nacional.
Entonces fue así que Mitre era su gran enemigo, al que lo acusaba de no respetar la constitución de 1853 y amenazaba Varela con “derramar hasta la última gota de sangre para defender la bandera patria”; esto lo llevo a declarar la guerra en el año 1868 al “orden”, que no compartía, impuesto por Mitre; pero la situación política se tornó muy difícil para las montoneras de Felipe Varela, lo que anunciaba un final ruinoso para el caudillo. Fue definitivamente derrotado el 12 de enero de 1869 en la batalla de “Pastos Grandes” en la provincia de Salta, hecho ocurrido durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. En esta batalla mueren soldados de Varela y número superior a cincuenta fueron hechos prisioneros, pero Varela junto a algunos de sus oficiales logran escapar hacia Chile a la región de Antofagasta y ponerse a salvo como recurso final para salvar sus vidas. Esta travesía de la cordillera para llegar a aquel destino le costó al caudillo montonero un enorme sacrificio debiendo pasar hambre y miseria, además de encontrarse muy enfermo. Al final en ese estado de precariedad física pudo instalarse en la localidad chilena de Copiapó lugar donde ya había estado durante la persecución de Rosas, también fue este lugar donde fallece en soledad en junio de 1870. Días antes de fallecer logra escribir y enviar una carta destinada a su mujer y a su hijo que estaban en Argentina donde explica su estado de salud y su pobreza económica, pidiendo que lo disculpen porque nada podía mandarles.
Con su muerte se apagó un caudillo montonero que luchó denodadamente en contra del centralismo de Buenos Aires y trabajó por una América más justa y participativa en donde todos los pueblos de su territorio gozaran de los mismos derechos y no estuvieran oprimidos por el puerto, la aduana, el comercio y los ambiciosos gobernantes.

La zamba “Felipe Varela” de José Ríos expresa en gran medida la personalidad de este importante caudillo catamarqueño y su controversia, dado que muchos lo consideraban como a un héroe y otros como a un bandolero.
"Galopa en el horizonte, / tras muerte y polvaderal; / porque Felipe Varela / matando llega y se va."
Por otro lado, la cuarteta recogida por Juan Alfonso Carrizo expresa:
"De Chile llegó Varela, / y vino a su Patria hermosa. / Aquí ha de morir peleando / por el Chacho Peñaloza."

Walter Bonetto
23-4-2017



domingo, 9 de abril de 2017

Wenceslao Tejerina

Es un apellido que pega fuerte en esta ciudad de Río Cuarto, vale la pena rememorar algo de su trayectoria, para así conocer de nuestros predecesores sus luchas que llevaron adelante por el progreso y la esperanza, las que además marcaron huellas muy profundas que muchos ciudadanos en la actualidad las transitamos pero no siempre conocemos sus orígenes.

En el año 1839 nacía en la ciudad de Córdoba Wenceslao Tejerina, que era hijo —único varón— de Pedro Tejerina, comerciante de aquella ciudad. Wenceslao tuvo una educación básica intensa y luego se dedicó en aprender junto a su padre lo vinculado con la actividad comercial allá en Córdoba capital. Tuvo una niñez y adolescencia muy feliz , ya de mayor, al cumplir sus veinte años se trasladó a la Villa de La Concepción de Río Cuarto a probar suerte para su vida, donde comenzó a desplegar una intensa actividad vinculada con el comercio, la ganadería y la cultura, siendo protagonista de una amplia participación social en esta Villa.

Dentro de todas las labores que marcaron su interesante e intensa trayectoria vale la pena destacar que cuando contaba con 35 años de edad y haciendo 15 que vivía en Río Cuarto, fue elegido y nombrado “Presidente del Concejo Deliberativo” y también en el mismo año “Presidente Comunal”, lo que este último equivalía al cargo de intendente municipal; esto fue entre los años 1874 y 1875, durante ese periodo impulsó de manera contundente las gestiones para darle a la Villa de La Concepción un edificio propio para su administración, convirtiéndose en el gestor del mismo, logrando construir la primer casa de gobierno, lo que fue la “Casa Comunal” en los terrenos ubicados en la esquina de Belgrano y Sobremonte, siendo un amplio edificio para aquella época, construido por la empresa Juan Lamino y Cia., que albergó al Concejo Deliberativo y la administración municipal, funcionando en ese lugar durante algo más de medio siglo.

Tejerina fue un visionario que trabajó con intensidad para la ciudad de Rio Cuarto y proyectó obras primordiales para el desarrollo de la época. Dentro de sus iniciativas formó parte con mucho entusiasmo impulsando e integrando las primeras comisiones para formar Bancos que apoyaran las actividades comerciales de esta incipiente población para así consolidar el progreso, siendo elegido Vicepresidente del Banco de Río Cuarto” en 1876 y posteriormente Presidente del Banco de Córdoba, instalado años después en nuestra ciudad. También fue un miembro activo para la fundación del “Club Social”, actual Jockey Club, que tenía como objetivo en aquellos comienzos trabajar por la cultura, el desarrollo y el sano esparcimiento de los hombres y mujeres que integraban esta ciudad. Fue responsable del nacimiento de la logia masónica “Estrella de Río Cuarto” y años anteriores se había desempeñado como Juez de Alzada.


Por sus condiciones y capacidad tuvo una encumbrada actuación política en la provincia de Córdoba, siendo a partir del año 1876 jefe político del departamento Río Cuarto y a partir de 1883 nombrado vicegobernador de la provincia por el partido autonomista nacional que simpatizaba con la política de Juárez Celman. Cuando el riocuartense Ambrosio Olmos llega a gobernador de la provincia, lo nombró a Wenceslao Tejerina como su Ministro de Hacienda y posteriormente Ministro de Gobierno. En 1876 fue jefe político del departamento y vicegobernador de la provincia en 1883, fue senador provincial y diputado nacional por el partido que lo había llevado a la vice gobernación.
En definitiva, dentro de la política consolidó una carrera destacada por su participación en distintos cargos superiores que cumplió con eficiencia y honestidad.

En su actividad empresarial fue el fundador de los establecimientos ganaderos en la zona rural aledaña a Río Cuarto: Ermila y Santa Flora, cumpliendo por varios años consecutivos la actividad de abastecedor de carnes al ejército de la Frontera Sur, destacándose por su corrección en las entregas vinculadas a la calidad y puntualidad conque cumplía los contratos, conducta que por aquellos tiempos no siempre era común de parte de los proveedores.

Así menciona el “Diario EL LITORAL” en su edición del 12 de junio de 2010 en un artículo sobre Familias de conquistadores y personalidades ilustres (Ing. Agr. Carlos Miguel Molina, y Lic. Alejandro Moyano Aliaga)

…”Wenceslao Tejerina contrajo matrimonio con Deidamia Tissera Ferreyra, nacida en Río Cuarto en 1852 y fallecida en Córdoba en 1941. Fueron padres de diez hijos, cinco de los cuales fueron solteros. Del resto, salvo los tres que tuvieron referencias de alguna manera con nuestra provincia, se cuentan los descendientes de las siguientes familias: Alonso Tejerina, Huber Tejerina, Tejerina Cardinal, Tejerina Anchorena, Tejerina Guerra Boneo, la Torre Tejerina, Tejerina Yofre, Tejerina Orenzanz y Tejerina Lubary.
Wenceslao Tejerina Tissera nacido en 1876 casó con Adela Fotheringham, hija del general Ignacio Fotheringham y Adela Ordoñez. Procrearon seis hijos. El mayor era Wenceslao Tejerina Fotheringham, nacido en Río Cuarto en 1901 y fallecido en Rosario en 1985, quien contrajo primeras nupcias en Buenos Aires con María Julia Sobrecasas. Luego, ya instalado en Rosario, en segundas nupcias se casó con Raquel Marull, teniendo consignados cuatro hijos del primer matrimonio. Fue un eminente y reconocido cirujano y fundador del Sanatorio Parque de dicha ciudad, habiendo brillado internacionalmente por sus trabajos de investigación médica…”.

Wenceslao Tejerina falleció joven en la ciudad de Córdoba, lugar adonde había nacido. Contaba solamente con 51 años, pero mucha de su vida se la dedicó a la ciudad de Río Cuarto y la región, donde fue protagonista de una trayectoria muy amplia y comprometida con el progreso y el bien común que practicó durante toda su permanencia.

Walter Bonetto
7 de abril de 2017

Fuentes consultadas: “Evocaciones históricas de Río Cuarto” de Rodolfo Centeno”
Diario EL LITORAL” edición del 12 de junio de 2010
Libro “Las Fechas del Imperio” de Walter Bonetto (edición 2010)

sábado, 1 de abril de 2017

Día de la memoria, la verdad y la justicia

Días pasados se conmemoró el “Día de La Memoria” lo cual es alentador el respeto y el recuerdo haciendo un homenaje intimo o público a todas aquellas personas que fueron injustamente secuestradas, que perdieron la vida y que se les privo de su libertad.

Tremenda barbaridad que cometió un estado enfermo y con falta de grandeza republicana, eso fue la gran tormenta, la gran miseria que nos ocurrió a los argentinos y que abrió más la herida de nación que ahora muchos la llaman “la grieta”. Muchos son los distraídos de esta realidad, pero “de la verdadera realidad”, y no lo que hacen ver los grupos apasionados ideológicamente que es una realidad incierta.

Por otro lado lo que no está bien es que se tome políticamente este acontecimiento en donde en la actualidad grupos de izquierda quieren reivindicar una situación lamentable, porque debemos recordar que la guerrilla revolucionaria, no fue inocente de todo lo ocurrido y también le segó la vida a más de setecientas personas entre los cuales había mujeres y niños a quienes también se los debe respetar y recordar pero lamentablemente no ocurre. Ellos también reclaman “memoria, verdad y justicia”.

El día de la memoria toma como fecha de referencia el golpe militar de 1976 el cual fue desastroso, pero también fueron desastrosas: la caída del Presidente Irigoyen, apoyada en gran medida por una virulencia estudiantil que integraba la agrupación de los “Legionarios de Mayo”, creada por el general golpista José Felix Uriburu, que derrocó con el apoyo de gran parte del pueblo a un presidente constitucional como Hipólito Irigoyen, convirtiéndose este vergonzoso hecho como el mazazo demoledor de la república que sepultó a todas las instituciones.

El golpe militar del 76 al igual que el golpe militar de 1930 y del 55, estuvieron apoyados por gran parte de la ciudadanía y no fueron solamente las Fuerzas Armadas, la prueba está en cómo las mismas eran vivadas y saludadas desde veredas y balcones cuando iban rumbo a la casa de gobierno para echar al presidente, a dos días después de aquel lamentable golpe la Plaza de Mayo estaba colmada de argentinos que aplaudían al general Uriburu, y este no se privó en tomar juramento al pueblo que ocupaba de manera apretada aquel lugar y calles adyacentes. A la república se la pisoteaba constantemente y derrocar a un presidente funcionaba en nuestro país como un “método aprobado” lo que funcionó por medio siglo.
Vale la pena recordar que fueron varios los intelectuales argentinos que el 19 de mayo de 1976 almorzaban con el Presidente de facto de la nación, General Jorge Rafael Videla y que a la salida de aquel almuerzo declaraban ante la prensa con palabras muy elogiosas dirigidas al gobernante militar y lo consideraban como “el salvador de la república”; en definitiva apoyaban al golpe.

También fue un golpe la revolución del 55, (la libertadora); los derrocamiento de Frondizi y de Ilia. Todo esto ocurría en un país cómplice, distraído, indiferente y esto ocurría y ocurre hasta el día de hoy porque los argentinos carecemos de “memoria”, nos falta poder visualizar correctamente la “verdad” y ejercer inadecuadamente “la justicia”.

viernes, 24 de marzo de 2017

SAN BERNARDO DE LAS BARRANCAS

Fue un Paraje enclavado entre la Concepción del río Cuarto y la reducción del espinillo (Reducción) sobre la margen sur del río. El cual aunque desaparecido está lleno de historia viva de nuestra región. Fue un lugar importante en donde mucha gente tanto españoles como criollos, asentaron sus esperanzas en siglos pasados. Soportó una cantidad significativas de terribles invasiones de los indios que violentaron su existencia y cegaron su futuro. A partir del año 1852 aproximadamente, murió en las pampas en el mismo lugar donde había nacido como parada de tropas de carretas que iban rumbo a Cuyo.

En esas tierras tan prometedoras y violentas a la vez quedaron los restos sepultados de varios centenares de personas en su viejo cementerio. San Bernardo un lugar de nuestra historia que merece ser recordado por su trayectoria tan sufrida y valiente.

En el año 1718 una terrible epidemia de viruela diezmo a la población y mato a una gran cantidad de personas que habitaban el lugar; el1 de septiembre de 1775 “entre Punta del Sauce y San Bernardo, 16 cristianos perdieron la vida asesinados por los indios, incluido el Comandante Silvano Arrendain de Bengolea, mientras que su esposa y sus cincos hijos fueron llevados cautivos por el malón, de los cuales, cuatro eran niñas. En esa ocasión llevaron a las tolderías entre mujeres y niños a 57 personas. Cometieron matanzas, saqueos, incendios y una impresionante tropa con miles de cabezas de ganado que venían robando, con el cual estuvieron el día completo para hacerlo vadear el río”. Así fue como ocurrían los acontecimientos de la pampa, la zona del Río Cuarto comenzó a despoblarse ante la terrible ferocidad de los malones.

Las tierras de San Bernardo correspondían originalmente a la Merced de los Cabrera y fue el bisnieto del fundador de córdoba que antes de morir deja por testamento las tierras a su nieta Isabel de Cabrera en el año 1689 en la “Rinconada del San Bernardo”. Luego estas tierras fueron hipotecadas y quedaron en posesión del Convento de San Francisco de la ciudad de Córdoba los que construyen en el lugar una capilla en honor a San José, posteriormente el convento vende las tierras de San Bernardo al señor Francisco Bengolea que administra hasta su muerte la estancia de San Bernardo y se dedica criar vacas y mulas en 1776 fallece y es enterrado en el cementerio pegado a la capilla del lugar.

En 1782 se conoce que en este lugar había 203 personas viviendo las cuales fueron censadas, y en el año 1785 se levanta el Fortín de San Bernardo para dar mayor seguridad a la población y al camino de carretas que era siempre amenazado y arrebatado por los indios.

No era fácil la vida en ese lugar los grandes malones entraban por el oeste de Río Cuarto y llegaban en sus invasiones hasta la Lagunilla, actual Olaeta, y en ocasiones hasta Ucacha y desde allí volvían con grandes tropas de ganado que arreaban hacia Leubucó, al río Cuarto lo cruzaban siempre por el “Paso del Durazno” que era el lugar más adecuado y desde ahí continuaban el camino con todas sus tropas de hacienda robada y se la tiraban arriba al primer pueblo que encontraban para luego saquearlo y este era el pueblo de San Bernardo, que se convertía en “la yapa” de las grandes invasiones, por lo cual le fue muy difícil sobrevivir, asimismo las guerras civiles también hicieron estragos comprometiendo la permanencia de esta población y eso se produjo en el año 1821 con la invasión de José Miguel Carreras en la región y en 1831 con Facundo Quiroga por el sitio y combate de Río Cuarto.

Los Bengolea que sobrevivieron a las invasiones, porque varios de ellos fueron muertos o cautivados, abandonaron aquella estancia y se fueron rumbo a San Nicolás de los arroyos llevándose consigo casi todos los ornamentos de la iglesia San José que había sido vice parroquia del curato de Río Cuarto y desde ese momento aquella iglesia queda en absoluta decadencia.

Lo mismo que su cementerio en el año 1840 re realiza un nuevo censo y en san Bernardo se registran solamente 59 pobladores de los casi 300 que existían, la iglesia no funcionaba y el cementerio estaba abandonado el apogeo de aquel lugar había concluido, ya no paraban las carretas ni existían las estancias pobladas solamente quedaban algunos ranchos miserables en la margen sur del rio mientras que en la margen norte había grandes barrancas que la erosión del cauce de agua por siglos había producido. Fue en San Bernardo que habitaron muchas familias hidalgas descendientes de españoles con títulos de nobleza, esa fue tierra de descendientes de Cabrera, Bengolea, Olguin, Garay, Balmaceda, Cabral…, entre tantos otros.

Pue en San Bernardo donde el virrey del Rio de la Plata hace instalar el “Puesto de sisa”, (primer aduana que existió en estos territorios) para cobrar peaje a la yerba que venia del Paraguay y se trasladaba a Cuyo. Pero también por San Bernardo pasaban cargadas las tropas de carretas con vino, aguardiente y frutas secas que volvían de Cuyo hacia Buenos Aires. El primer jefe del puesto de sisa que existió en el lugar fue el Maestre de Campo Vicente Funes, que era el abuelo del Dean Gregorio Funes , conocido en nuestra historia nacional.

San Bernardo un lugar lleno de historia, hoy solamente queda en el lugar del pueblo un legendario ombú en la esquina de un campo propiedad de una congregación religiosa, pero en el pasado y seguramente durante más de un siglo y medio desde 1700 a 1850 existió este lugar cargado de peligros pero también de esperanzas y progreso.

Walter Bonetto
19 de marzo de 2017

Fuentes consultadas: “El Malón en el Sur de Córdoba” Edilio Ricardo Pigatto. Ediciones del Corredor Austral- abril 2007- Pág. 33- “La frontera de la región del Río Cuarto”. María Rosa Carbonari UNRC. Datos históricos de la Biblioteca Capilla Sagrado Corazones de la ciudad de Río Cuarto.

viernes, 3 de marzo de 2017

FALENCIAS EN LA JUSTICIA

Pasa algo en Argentina, y es grave; gran parte de los ciudadanos no creen en la justicia y esto es una enfermedad que disloca a la república y entorpece a la democracia. Días pasados se conoció la condena en prisión de “cuatro meses de cumplimiento efectivo” que impuso un tribunal oral a un ciudadano porteño por robar una caja con conitos de chocolate. Seguramente no es objetable la acción, será correcta, pero indudablemente que este hecho comparado con los grandes ladroneos denunciados en este país producto de la corrupción y sin acción efectiva de la justicia se torna absolutamente vergonzoso y causa irritación.

Personas muy calificadas y especializadas en leyes objetan constantemente a la justicia por su inadecuada inactividad o lentitud, lo cual perjudica de manera significativa al sistema democrático del país y contribuye al descreimiento de muchos ciudadanos que son honrados y trabajadores, además quieren protagonizar a una nación con futuro.

Salvo casos muy puntuales, los grandes denunciados de corrupción, sus protagonistas o sospechados están libres y argumentan rápidamente “ser perseguido políticos”, cosa generalmente absurda y risueña ante semejantes falencias y tremendas falta de honestidad de muchos funcionarios y gobernantes; ante esta situación se crea un descredito en la sociedad, pero es la justicia que se debe calzar los pantalones largos y no dejarse influenciar por lo político. Si esto ocurriera así, nuestro país avanzaría y el futuro sería más promisorio, caso contrario se genera un aplastamiento y una mediocridad que hace perder la fe en el trabajo y el sacrificio, por lo tanto es necesario que la justicia encierre a los ladrones y no deje pasar tanto tiempo, porque esta situación agobia y asfixia.

Los ladrones deben pagar sus actos delictivos sin interesar el color político porque todos los ciudadanos somos o debemos ser iguales ante la ley pero parece que esto no ocurre en nuestra nación lo que es algo lamentable. Precisamos que nuestra justicia corrija el rumbo y haga cumplir las leyes de nuestra constitución nacional en todos sus aspectos. Precisamos creer en la justicia.

Walter Bonetto
3-3-2017

MANSILLA EN RIO CUARTO (segunda parte)

Como ya fuera expresado en la nota anterior, Mansilla llega Río Cuarto en el año 1869 cuando la Villa contaba con 5500 habitantes y eran muchas las esperanzas de los pobladores por el temor que sentían ante las invasiones de los indios que causaban desolación y muerte. Rondaba en el ambiente que el nuevo Comandante de Frontera era un militar muy valiente y capaz, venía de la Guerra con el Paraguay y tenía fama de hombre muy culto.

El Presidente Sarmiento le había indicado que le diera el apoyo a los frailes misioneros, especialmente al padre Marcos Donati, que quería entrar en el territorio indio para evangelizar y ya había tomado contacto por carta con el cacique Mariano Rosas. Mansilla tomó de buen gusto ese pedido del presidente de la nación; cuando llega Río Cuarto, en sus primeros días fue conocer a los padres misioneros, para luego recorrer toda su jurisdicción y visitar cada fortín y cada pueblo de la región, además comienza a trabajar con gran dedicación para organizar las actividades de la comandancia y mejorar la disciplina e instrucción al personal, la cual estaba muy relajada.

Era un hombre muy dinámico contagiaba entusiasmo en sus labores y demostraba buena autoridad, generaba relaciones muy activas con las autoridades y trabajó muy significativamente para lograr un vínculo constante con los caciques de la pampa. Su objetivo era trasladar la frontera al río Quinto, conocer el territorio y las costumbres de los pueblos aborígenes, para eso comenzó convocando a los caciques a Río Cuarto, para lo cual instaló una carpa adecuada para albergarlos cerca del arroyo del bañado en donde pasaron varios días de negociaciones, en esa ocasión los indios fueron espantados por un brote de viruela que aparentemente ya traían consigo. Quedó en lugar un solo indio enfermo, los demás habían muerto y otros abandonaron el lugar, Mansilla ordenó que lo trajeran a la comandancia, pero nadie deseaba cumplir esa orden, entonces el comandante mismo fue al rescate del indio afectado y se encontró que era el capitanejo Linconao, hermano del cacique Ramon, lo tomó en sus brazos, pese a que estaba moribundo y con gran avance de la viruela por todo el rostro, lo cargó en un carro trasladándolo a la comandancia en donde le procuró intensiva atención médica y cuidado lo que logró que a los meses Linconao se mejorara y fuese repuesto. Esto le dio a Mansilla un gran ascendiente sobre los caciques que decían “ese Coronel Mansilla ser hermano nuestro, ser cristiano toro”, lo que también hablaba del valor y la solidaridad de este hombre.

El 30 de marzo de 1870, cumpliendo con su objetivo El Coronel Mansilla parte desde la Villa de la Concepción de Río Cuarto junto a los sacerdotes franciscanos Marcos Donati y Moises Álvarez, además de un reducido grupo de soldados sin armas, van hacia el corazón del territorio de los Ranqueles.
Mansilla quería entrevistarse con Mariano Rosas máximo cacique en Leubucó, dado que había algunos episodios que dañaban este posible vínculo, especialmente cuando Mansilla asumió la Comandacia le hizo degollar en la plaza un caballo blanco que le había enviado de obsequio al boticario y le envió a los toldos la cabeza del animal, entendiendo que esa acción del cacique era irrespetuosa hacia el Comandante de Frontera.
La excursión al territorio indio fue, aunque en algunos aspectos compleja, en general muy fructífera por toda la información obtenida, que el mismo Mansilla plasma en su libro describiendo realidades lacerantes sobre la relación del indio y del gobierno argentino.
Al regreso de aquella excursión que duró algo menos de veinte días tuvo que afrontar un juicio por haber ordenado el fusilamiento de un soldado desertor aparentemente sin juicio previo. Mansilla fue retirado de Río Cuarto, afrontó un concejo de guerra y fue destituido.
Por orden del Presidente de la República Domingo Faustino Sarmiento; el Coronel Mansilla es suspendido en su cargo militar, sometido a información y trasladado de Río Cuarto. Un grupo de vecinos de todo el Departamento enviaron una extensa nota al Presidente indicando los progresos en la Frontera Sur por la labor de Mansilla y solicitando que se lo ascendiera de rango por tan meritorio trabajo.
Sarmiento no dio lugar, respondiendo a los peticionantes que “no es así como funciona el ascenso en el ejército, y que el Coronel Mansilla no había hecho más que lo que el deber le imponía”. El Presidente lo destituía en virtud de que Mansilla había mandado a fusilar a un desertor sin juicio previo, y además había dado repuesta a sus superiores ante el reclamo que le efectuaron por esta actitud, de manera impertinente y con menosprecio a la autoridad del gobierno.
Mansilla fue retirado de Río Cuarto, afrontó un concejo de guerra y fue destituido como Coronel del ejército. Con los años los tiempos cambiaron y fue restituido y ascendido a General y ocupó distintos cargos de gobierno en el país y el extranjero. Murió en Francia a los 82 años cuando ya estaba en soledad dado que había muerto su esposa y sus hijos.
Un amigo argentino que lo visitó por aquellos últimos días vio al viejo general que se le derramaban las lágrimas al querer mostrarle uno de los más atesorados recuerdos de su vida cuando sacó de un cofre el poncho que le había regalado el cacique Mariano Rosas en ocasión que lo visito en Leubuco. El había notado con sus manos, porque estaba ciego, como dicha prenda había sido comida por la polilla, lo que realmente le entristeció el corazón. Mansilla se había destacado como escritor, periodista, político, diplomático y como un hombre de gran cultura y valor humanístico capaz de comprender y respetar los pueblos aborígenes, lo que fue un verdadero ejemplo.
Walter Bonetto
3-3-2017





sábado, 25 de febrero de 2017

Mansilla en Río Cuarto (parte 1)

Lucio Mansilla nació el 23 de diciembre de 1831 en el barrio de San Telmo de Buenos Aires en un sector conocido como el Presidio Viejo, fue hijo primogénito del Coronel Lucio Norberto Mansilla , y de Agustina Ortiz de Rosas, hermana de Juan Manuel de Rosas,
De adolescente fue empleado de un comercio de la familia, estaba encargado de llevar los libros de contabilidad y por esos años, cuando tenía 16, se enamoró de una jovencita que era modista, Pepita, la que trabajaba en una fábrica de sombreros. Esto originó un revuelo, porque la familia Mansilla no aceptaba a la niña por no tener el estatus social que ellos poseían y además sostenían que Lucio era muy joven para comprometerse en un noviazgo.
A Lucio eso no le importaba y se puso en rebelde, él estaba muy enamorado de Pepita, y ante los problemas de no aceptación familiar, los novios decidieron fugarse al Uruguay, pero no pudieron lograr lo planeado, dado que en el momento del escape fueron traicionados por un conocido de la familia, que en lugar de ayudarlos como les había prometido, los denunció a los Mansilla y los jóvenes fueron y detenidos y separados ya cuando estaban sobre una embarcación para partir.
Ante esta situación Lucio fue tratado por sus padres de manera rigurosa y enviado de castigo a la estancia de un tío al frente de la Bahía de Samboronbón en donde tendría que trabajar como peón. Trabajando en aquel lugar, en una oportunidad y con el permiso de sus patrones en un día de descanso, fue a visitar a otro tío que vivía en Chascomús y ocurrió que quedó encantado de una prima, así que cada vez que podía, Lucio, “visitaba el tío” y terminaron enamorándose los jóvenes que luego y con los años fueron matrimonio.
Enterada su madre de aquel noviazgo familiar y muy preocupada por la conducta del hijo a la que consideraba escandalosa e inaceptable, lo trajo urgente y lo puso a trabajar en un saladero familiar cerca de San Nicolás, lugar este donde entretenía sus ratos de ocio con la lectura de libros que extraía de una antigua biblioteca paterna. Un día fue sorprendido por su padre leyendo el “Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau ” lo que para nada le gustó, porque entendía que esta lectura era inadecuada para el joven y le sembraba ideas inconvenientes.
Muy preocupados los padres por su hijo que lo observaban con una conducta reprochable, decidieron hacerle cambiar de aires y lo enviaron de viaje a la India para comprar mercaderías y que se le refrescara la cabeza. Lucio, se sintió contento porque salía de la rigurosidad del trabajo duro. Aprovechando esa oportunidad y luego de hacer todas las compras encomendadas y tramitar su despacho a Buenos Aires, como un joven muy inquieto y con el dinero que le había sobrado de las inversiones, anduvo por Calcuta, Egipto, Londres y Paris, lo que le dio mucho conocimiento aquella parte del mundo y vivió en el extranjero durante tres años; vuelve a su tierra preocupado por su familia poco antes del levantamiento de Urquiza quien ya había hecho una proclama.
Cuando su tío lo recibió en Palermo, luego de hacerlo esperar durante muchas horas, le dio la bendición por su regreso de Europa y aquel día que lo recibió por gestiones de Manuelita de Rosas, hasta las tres de la mañana le estuvo leyendo el discurso del nuevo periodo que daría como Gobernador ante el Congreso de Buenos Aires, periodo que no se cumple por la Batalla de Caseros y el derrocamiento de Rosas; mientras repasaban los escritos “Manuelita le servía por indicación de su padre los platos de arroz con leche a su primo”, que según los historiadores más avezados coinciden que fueron siete.

En 1852 y se incorporó al ejercito formando parte de la Confederación, pero al poco tiempo vuelve a Europa acompañando a su padre y hermano. En aquel viaje y en el mismo barco, se encuentra con Domingo Faustino Sarmiento que iba a Brasil, haciendo lo imposible logró entablar un vínculo en donde el gran maestro queda impresionado por las ideas del joven, con quien mantiene importantes relaciones que perduraron por varios años.
Regresa Mansilla en el año 1853 y contrae matrimonio con su prima Catalina, aquella que había conocido en Chascomus; por varios años se dedica al periodismo, actividad que le interesaba mucho y se desenvolvía con excelente habilidad. En una oportunidad estando en un teatro colmado de público en la ciudad de Buenos Aires, insultó a los gritos al Senador José Mármol por una publicación hecha en su novela “Amalia”, en donde Mármol, según Mansilla, ofendía a su familia, lo retó a duelo y lo acusó al senador de cometer injurias inaceptables. Esto le costó la inmediata detención y fue penado con extradición. Ante esta situación se fue a vivir a Paraná que era capital de la Confederación y no llegaban las leyes de Buenos Aires. En aquel lugar se dedica a realizar periodismo y se compromete enteramente con la política.

Años después interviene como voluntario en la guerra del Paraguay, participando en varias batallas alcanzando el grado de Teniente Coronel en el año 1868 y se desempeñó como principal ayudante del General Emilio Mitre. Posteriormente apoyó la campaña presidencial de Sarmiento a quien El admiraba y logra el grado de Coronel pretendiendo que Sarmiento al ser nombrado Presidente, le diera el cargo de Ministro de Guerra, deseo que le fue negado, en cambio fue destinado a partir del 28 de diciembre de 1968 como jefe de la Frontera Sur en la provincia de Córdoba, lugar donde protagoniza episodios que le costaron su destitución del ejército.
El día 18 de enero de 1869 Los vecinos de La Villa de La Concepción de Río Cuarto, cansados del acoso e invasiones de indios, se reunieron con alegría y esperanza, desplegando banderas y estandartes junto a una banda de música para recibir con algarabía al entonces Coronel Lucio V. Mansilla, quien a las once y media de la mañana de este día arribaba con su Batallón 12 de línea, con el objeto de defender la frontera, trabajar con nuevos tratados, y ampliar los límites de aquella frontera hasta el Río Quinto.
El Coronel Mansilla a pesar de su corto periodo en La Villa de La Concepción protagoniza episodios muy singulares que fueron verdaderos hitos para nuestro devenir histórico los cuales serán expresados en la próxima entrega.
Fuentes consultadas:
Historia de Río Cuarto Víctor Barrionuevo Imposti tomos 2 y 3 impresión Carlos Firpo SRL
http://www.elhistoriador.com.ar/biografias
Carpeta histórica del autor.
Walter Bonetto