domingo, 27 de abril de 2014

"Hay algo nuevo bajo el sol"

Es indudable que la época Kirchnerista  tuvo sus logros, supo recuperar en algo la economía en momentos muy difíciles cuando el país estaba en default; supo darle esperanzas a una población muy sumergida por la crisis bajando el índice de desocupación y todo eso fue admirable, pero luego de aquellos episodios gloriosos  el gobierno no se mantuvo a la altura de las circunstancias  y comenzó a omitir la realidad para demostrar el “éxito”,  y esas mentiras  que se la creyeron ellos mismos, y de hecho se las siguen creyendo,  llevan a este gobierno a una decadencia de autoridad  que no tendría que merecerla si fuera más prudente en su gestión. 

Para muchos, los ejemplos vienen desde arriba,   y cuando la máxima autoridad demuestra malos ejemplos,  se desencadena una bola de nieve imparable que cada día se agiganta más. El discurso dado el miércoles 23 de abril con motivo de la inauguración de las nuevas formaciones para el ferrocarril San Martin por nuestra primera mandataria, es lamentablemente un episodio que poco aporta a la realidad de nuestros días, solamente crea diferencias innecesarias,  y con la tapa de Clarín en mano,  remarca nuestra Presidenta: “No hay nada nuevo bajo el sol”, aludiendo que siempre hubo criminalidad, corrupción etc etc. También en sus discursos manifiesta claramente que su gestión de gobierno “es la mejor”, “la salvadora de la patria”,    por su “década ganada”. Remarca los millones de argentinos  que cubren los lugares de turismos en los feriados  largos  y tantas cosas más, pero se olvida nuestra presidenta que somos cuarenta millones  y es un sector minúsculo el que puede vacacionar por más que se llenen lo hoteles  y no tiene en cuenta que hay una realidad muy distinta que marca a fuego y desencanta a la sociedad por el aumento diario del costo de vida, la plata que no alcanza, los aumentos de salarios que no llegan y  la salud y educación que cada día es más cara.
  
Por lo tanto convengamos que la Argentina de hoy tiene “mucho nuevo bajo el sol”,  no se puede negar el constante aumento de la delincuencia y la criminalidad; el aumento del narcotráfico y el consumo de drogas. En el orden económico la deuda pública en el periodo de 2001 a 2013 creció más de 82000 mil millones de dólares, superando así los 196000 mil millones el total de lo adeudado; una cifra escandalosa comparada con nuestro PBI la cual compromete el futuro de varias generaciones de argentinos y condiciona enormemente el desarrollo de nuestro país  y nos debemos preguntar ¿Adónde fueron esos miles de millones de dólares?
La Argentina de hoy tiene también “nuevo bajo el sol” el escandaloso aumento de la corrupción, y seguramente que siempre existió corrupción en la nación, pero jamás de la manera que hoy existe, en donde parece que esta es ahora la regla y no la excepción, pero   lo más triste es no observar, que el gobierno con la función de proteger a los ciudadanos luche contra este mal, al contrario, da la sensación de estar comprometido en la protección de los tramposos,  a pesar que el ex presidente Nestor Kirchner había dicho “traje a rayas para los corruptos” , pero no se cumplió.
   
La Universidad Católica Argentina no es una enemiga del gobierno, al contrario es una institución comprometida con la educación y la grandeza del país  y acaba de informar sobre un estudio realizado que fue publicado en distintos medios:  “La pobreza afectaba al 27,5% de la población argentina, unos 11 millones de personas, en el último trimestre de 2013, mientras que aumentó 1,1 punto porcentual respecto del mismo período del 2012, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina difundido recientemente por la Universidad Católica de la república Argentina”. Esto también es “algo nuevo bajo el sol”  que realmente asusta,  preocupa, y es una realidad que  de ninguna manera se debe negar, al contrario El gobierno la debe reconocer y atacar.

Argentina sufre de una vanidad excesiva puesta de manifiesto por sus gobernantes vinculada a la autoridad política que les toca ejercer; así es como cada gobernante se siente “el elegido” “el iluminado” “el que le cambió el rumbo a la nación”  y se cree el mejor. Recordemos que Videla decía “Que había puesto de pie al país y lo estaba echando a andar”; Menem había creado “La revolución productiva y según él reconstruyo  la nación”, Cristina Fernández logró “La década ganada”;  pero la realidad es que si sumamos todos estos logros nuestra nación se cae en pedazos y vivimos una realidad desencantada y debemos oír discursos escapados de la prudencia,  la grandeza y seriedad que debería demostrar un gobernante  que está respetando a su pueblo.

Walter Bonetto
27 de abril de 2014
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