martes, 25 de septiembre de 2012

“Cuando el malón sitiaba la Villa, la gente corría a la plaza alambrada”

Walter Bonetto es autor de una decena libros. En varios de ellos narra distintos momentos de la historia riocuartense y recopiló hasta las fechas más significativas desde la fundación hasta la actualidad. Los primeros pobladores, las costumbres, las anécdotas, los personajes y la idiosincrasia local en verídicos hechos apasionantes y también novelescos que el buen lector puede disfrutar viajando hacia el pintoresco pasado de la Villa de la Concepción. 

-¿Cuándo comenzó a escribir?
- Yo me retiré de la Fuerza Aérea en el año ‘93. Y, después, empecé a investigar el desarrollo aeronáutico y de la industria automotriz nacional, lo que habíamos hecho los argentinos. Y teniendo toda esa investigación hecha, mando una carta de lectores a PUNTAL explicando el vuelo del Pulqui, el primer avión a reacción que desarrolló el país en 1947; éramos el quinto en el mundo. Finalmente, a esa carta la publicaron en Comentario de Edición y el director, Carlos Gamond, me dijo que tenía pluma fina y que siguiera mandando notas. Y sigo haciendo notas como colaborador de PUNTAL.

-¿Sobre qué temas?
- Me preocupa mucho el drama social de los argentinos, por eso mi libro “Buscando la República”. Porque somos un país rico con un potencial extraordinario, pero somos desorganizados. En eso centro mis opinones. E investigué y agoté en todo lo que era la industria aeronáutica nacional, los primeros tractores, motocicletas y automóviles del país. Luego, empecé con la historia de Río Cuarto.

-¿Cómo hizo para obtener los datos sobre la historia local?
- Trabajé mucho, unos cinco años, y sigo buscando en viejos diarios, he leído todos los autores, he ido al Archivo del Andino, al de Córdoba, conseguí datos del diario La Prensa referidos a Río Cuarto... Es una tarea de hormiga, muy apasionante, pero muy meticulosa, muy dedicada. Y fui descubriendo muchas cosas que plasmé en este libro “Las Fechas del Imperio”.

-¿Qué contiene?
- Es un documento que agrupa  todos los antecedentes que han plasmado distintos autores. Este libro contiene 435 años de historia de Río Cuarto, desde que llega el Capitán Lorenzo Suárez de Figueroa hasta el 2008. Entonces, comencé con historia antigua, desde 1573 -que llega Figueroa- hasta la fundación de Sobremonte, en 1786. Ese período de historia antigua  abarca 212 años, donde pasaron muchas cosas en Río Cuarto...

-¿Cómo cuáles?
- Por ejemplo, la lucha por el camino. Los caminos se iban formando porque los españoles iban abriéndolos, transitaban todo el día hasta que hacían una  parada y esa parada, después, terminó siendo un pueblo. Pero antes fueron parajes, que eran estaciones de parada. Así encontramos varias desde la región del Plata hasta la de Cuyo, y el lugar que ocupamos nosotros era preferencial para unir esas dos regiones. Hubo mucho sacrificio de los pobladores originarios de aquel tiempo,

-¿Y en cuanto a los indios?
- Es que viendo todo eso, también se entra en el problema de los indios, en donde este humilde autor e investigador no toma parte sobre si está bien o mal lo que hizo Roca, yo veo la historia como fue. Y de esa manera veo dos cosas: acá no se sacaron toldos para hacer ranchos. Los indios comechingones eran laboriosos de la tierra en su zona, pero acá no. El malón era un gran negocio y el indio espiaba a la población blanca y, cuando era necesario, la atacaba. Así nosotros hemos soportado más de 30 grandes invasiones en las que murieron niños, mujeres y hombres. Y, por otro lado, está lo que llaman “el genocidio” indígena que, en gran medida, existió. Arrebatar las tierras al indio con la Conquista al Desierto, para que después se las terminaran dando a extranjeros o terratenientes, fueron barbaridades de la civilización. Yo no tomo parte, las cosas se ven cómo son.

-¿Qué otras cosas descubrió en ese período?
- En esos 212 primeros años, desde que llega Figueroa hasta el Marqués de Sobremonte, hubo una fundación antes en Río Cuarto. Fue en el 1750, con el capitán Martínez de Tineo, que si bien no viene acá, era gobernador de Córdoba del Tucumán y, por decreto funda el pueblo de la Purísima Concepción, en Río Cuarto. Además, en 1753 viene el primer obispo, el Dr. Argandoña, doctor en leyes, supongo. Él recorre toda su parroquia y encuentra una capilla de la Concepción muy venida abajo; por entonces hay documentos de que había Actas de Bautismos ya dados en Río Cuarto, que es más antigua de lo que uno cree. De todos modos, Sobremonte fue un visionario. Ese pueblo que había formado Martínez de Tineo con el tiempo desapareció, los indios lo acosaron. Sobremonte agrupó a los pobladores que se habían desprendido a las estancias y volvió a refundar La Concepción, en 1786. Pero funda el pueblo, no la Villa de la Concepción. Pasaron 11 años para que el Rey de España le diera el título de Villa a Río Cuarto. Él consolidó el pueblo, organizó a los pobladores, fue muy visionario y perseverante. Después de Sobremonte, casi por medio siglo no hay ataques de indios, la dejaron en paz los indios.

-¿Por qué?
- Porque habíamos hecho el fuerte. Pero después llegó la gran competencia Río Cuarto-La  Carlota. Y había que mantenerse en la pampa en aquellos tiempos, y la clave para eso era mantenerse en el camino de las  carretas y de los arreos. Si desviaban el camino por el acoso de los indios, por falta de seguridad o atención de esos puestos, se iban por otros lados. Así ocurrió cuando se fueron a Santa Catalina, distante 12 leguas, pero después desapareció Santa Catalina. Muchos pueblos ya no existen más, como San José o San Bernardo, hay una cantidad de pueblos que desaparecieron. La Concepción se mantuvo porque tuvo personas visionarias, desde Sobremonte mismo. Y después ellos lucharon con el Cabildo para mantenerse en el camino. Porque en 1801 sacan el camino de Río Cuarto y los riocuartenses pelean con el gobernador, gestionan hasta que logran de nuevo el camino, y así nos sostuvimos, si no hubiéramos desaparecido también. Río Cuarto fue una población muy perseverante y organizada que pasó muchas penurias y tremendos arrebatos...

-¿Cómo se defendían?
- La gran fortaleza que teníamos era la plaza. La Plaza de la Concepción era la que defendía y protegía a la gente. Donde está ahora la Plaza Roca, hasta el año 1886, estuvo alambrada. Cuando sacan el alambre de la plaza la gente quedó como conmocionada. Hacen una petición a Buenos Aires, porque nadie concebía la plaza sin alambre, para que el Gobierno autorizara a hacer una reja de hierro. Ni Buenos Aires ni Córdoba lo autorizaron. Al final, sacaron el alambre porque ya no había más invasiones, pero la gente vivía con el temor.

-¿Por qué?
- Porque nosotros tuvimos 33 grandes invasiones, desde 1771 a 1871. Y en todas esas invasiones, cuando venía el malón sitiaba la villa, entonces la gente tenía que correr a la plaza. El que no corría a la plaza, quedaba indefenso. Era la gente de los perímetros, del suburbio. Cuando venía la invasión, a la plaza venían familias enteras, desde Las Tapias, Santa Catalina, Reducción... Todos se refugiaban en Río Cuarto.

-¿Todos en la plaza?
- Todos en la plaza, sí. Porque estaba alambrada, tenía dos cañones y estaban los mejores tiradores. El indio no tocaba la plaza. Pero sitiaba la ciudad y de las casas que quedaban solas llevaban las ovejas, los caballos, arriaban con todo. Y sacaban a la gente que estaba encerrada en sus ranchitos. Entonces, el indio hacía una bochita de fuego, agujereaba el techo e incendiaba el rancho. Cuando salía el hombre lo lanceaban, lo mataban, a la mujer la llevaban cautiva. Y al niño, si a ellos les servía lo llevaban, si no lo mataban, jugaban al chiqui-botón con el niño...

-¿Qué es el chiqui-botón?
- En el chiqui-botón se tiraban al chico unos con otros, eran unas crueldades extremas. En general no se dice, pero eso ocurrió. Porque hay relatos fidedignos de que ha ocurrido y muchas fuentes lo aseveran. Eso nos pasaba. Entonces, cuántos niños han dejado su sangre para hacer este Río Cuarto. Cuántas mujeres vivieron en las tolderías... Y una de las grandes personas que yo rescato en esta historia es Fray Marcos Donatti, que supera lo religioso...

-¿Qué hizo el fraile?
- Fue un franciscano que llega en 1856 junto con el primer grupo de franciscanos pedidos por Río Cuarto. Y los mandan para fundar una escuela y educar a los indios. Donatti, cuando llegó no sabía ni andar a caballo, era un sacerdote recién ordenado que trabajó con tanta valentía, con tanto coraje, que hasta llegó a obtener una carta del Presidente de la República para entrar al territorio indio. Pero después vino Mansilla y le quitó el puesto. Pero la idea era de Donatti, que fue tan humilde que lo acompañó a Mansilla y fueron amigos. Fray Donatti salvó unas 300 cautivas que trajo de las tolderías, porque tenía una influencia extraordinaria con el indio, y una capacidad de parar al soldado, al coronel y al sargento. Porque él defendía al indio, lo amaba, lo quería. Hizo una labor descollante. Igual que Quírico Porreca, que hizo una labor estupenda durante la epidemia de cólera. Todo un héroe. Porque en la segunda epidemia de cólera, en 1885, la gente quedaba tiraba por las calles de Río Cuarto, con un hilito de vida, pero moría a veces abandonada hasta por su misma familia, o porque su familia había muerto. Y los únicos que  levantaban y cuidaban a toda esa gente eran Fray Quírico Porreca y las hermanitas del Carmen, que algunas de ellas murieron. Había muy pocos médicos, murieron unas 700 personas y se infectaron, en total, unas 3.000. Esas cosas fui rescatando...

- ¿Qué otras historias sucedieron en la plaza Roca?
- La plaza era el lugar donde fusilaban gente. Y allí, los 25 de Mayo se liberaba a los esclavos. Por varios años consecutivos, en esa fecha, entre 1820 y 1830, se sorteaba un esclavo para dejarlo en libertad. En 1826 (lee “Las Fechas del Imperio”), “se celebra con júbilo la Fiesta Patria en la Villa de la Concepción del Río Cuarto. Y este día, el alcalde Don Bruno Muñoz y Malbrán había designado a dos vecinos para que pasaran y colocaran el precio a la esclava Petrona Ortiz, quien había sido favorecida por sorteo en aquella fecha patria para su liberación. La esclava fue valuada en 200 pesos, lo que equivalía al valor de 40 vacas. El Gobierno, de inmediato, mandó que le pagaran el importe a su amo, Don Eusebio Ponce De León, y Petrona quedó así expropiada y en libertad”.

-¿Había negros en Río Cuarto?
- Sí, había, pero al final fueron todos enviados al Paraguay. Había muchos esclavos y, entre ellos, negros también. Pero fueron enviados al Paraguay como pasó en todo el país. En mi libro “Narcisa” lo relato...

-¿De qué trata “Narcisa”?
- Narcisa es historia viva de Río Cuarto. Porque es un libro que nace en 1829. Una niñita que tiene 7 años que acompaña a su mamá en un carro y que hacen el éxodo, que existió. Cuando en Río Cuarto quemaron ranchos, en 1829, había 1.000 pobladores...

-¿Por qué fue el éxodo?
- Porque venía Quiroga invadiendo. Quiroga respondía a Rosas y nosotros al Gobierno de Córdoba, porque éramos unitarios. Ellos querían dominar todo a través del federalismo y Quiroga era un caudillo que quería arrasar a todo pueblo que no respondiera al gobernador de Buenos Aires. Y ésta es una niña que va al lado de su madre,  junto a toda la gente de la Concepción que marchaba en columna hacia Tegua. La primera noche acamparon en el arroyo Chucul y ella va relatando todo. Y termina el libro cuando ella muere aquí, en la Concepción, y le dice al hijo: “¿Viste que los indios volvían?”. Era el 1910. “No, mamita, no son los indios, lo que escuchás ahora son los festejos del Aniversario de la Constitución de nuestro país, del Centenario”. Porque tiraban bombas en la plaza y esta mujer lo relacionaba cuando disparaban para defenderse de los indios. Ella había pasado muchas invasiones y hasta había ido a buscar a su esposo al Paraguay porque fue un guerrero. Esto es, más o menos, este libro. Cuenta toda la anécdota y la vida de Río Cuarto, algunas cosas noveladas, pero muchas otras verdaderamente reales.

-¿Hay muchos apellidos que hayan quedado de los primeros pobladores?
- Los que encuentro ahora son los Echenique; el que es presidente de la Sociedad Rural, viene de esa familia. En Las Fechas del Imperio están las familias originales, inclusive las que donaron tierras. El primer fuerte fue en la casa de Don Gualberto Soria...

-¿Y los personajes?
- Narro “los muertos pobres”. Antes, a la gente humilde la llevaban al Cementerio en un cajón comunitario que se lo prestaba a  las familias la Municipalidad. Llevaban a esa persona al Cementerio y la tumbaban, por eso el nombre de tumba, daban vuelta el cajón. Y el cajón volvía a la Municipalidad y después lo retiraba otra persona. Había muchas quejas por eso, incluso por el aspecto sanitario, porque el cajón se usaba para varias personas que habían muerto. Hasta que, en 1928, la Municipalidad comienza a hacer cajones de tablas de pino. Todo eso está plasmado en este libro.

Ana Solá - Diario Puntal


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jueves, 2 de agosto de 2012

Presentaron el libro «La Industria Perdida» del riocuartense Walter Bonetto

Sobre el cierre de Hoja Aparte se llevó a cabo el acto de presentación del libro La Industria Pérdida, del riocuartense Walter Bonetto. El trabajo refiere a parte de la Historia de la industria argentina del Siglo XX y es un  texto editado por la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Estuvieron presentes en el acto, que tuvo lugar en el Salón Blanco del municipio, el secretario General de la UNRC, profesor Juan José Busso,    el presidente del Concejo Deliberante de la ciudad de Río Cuarto, Omar Isaguirre, autoridades  de la Universidad,  de la Municipalidad y personalidades invitadas especialmente para esta presentación.
La Industria Pérdida se imprimió  en el Departamento de Imprenta dependiente de la  Secretaría General, de la UNRC.  Cuenta con 206 páginas y fue editado en el ámbito de la Coordinación de Comunicación Institucional de la casa de altos estudios, a través del equipo de producción editorial.
Al dirigirse a los presentes, Busso dijo que «las universidades son por   excelencia en Argentina el ámbito natural del saber, el lugar de la distribución social del conocimiento y por ello la actividad editorial se puede señalar como fundamental para divulgar la producción intelectual y experimental  de académicos, científicos, extensionistas y de escritores de la región y del país.
Destacó que «la  producción editorial de la UNRC ha tenido un importante desarrollo y lo demuestra que este año estamos alcanzando la edición de 300 títulos, de los cuales 250 corresponden a los últimos 6 años de gestión, a pesar del marco de dificultades que vivió el país».
«El libro moviliza nuestras raíces nacionales y emociona su lectura -reflexionó Busso- porque tiene una condición sencilla,   pero recupera el sentido de pertenencia nacional, el ánimo de progreso de todos los argentinos, tampoco olvida las raíces de donde provenimos, ni el amor a la Patria y al terruño que el espíritu y la condición humana inspiran».
Y concluyó: «El principal sentido de la tarea de la UNRC en esta publicación es rescatar la memoria y ponerla a disponibilidad indeleble para las futuras generaciones y el porvenir. Máxime ahora que existe un brote de Historia industrialista en el MERCOSUR en cuyo marco aquella pasión puede ser reinstalada».
También habló durante este acto de presentación  el  concejal  Omar Isaguirre quien destacó las cualidades de la obra de Bonetto.

  Bonetto 
  «Este libro quiere ser un mensaje de esperanza para la juventud, quiero decirles a ellos, los jóvenes,  lo que hemos sido capaces de hacer los argentinos  y que lamentablemente hemos perdido», expresó Walter Bonetto, en diálogo con Prensa y Difusión de la Universidad.
  «Ahora tenemos la necesidad de reencontrar la  República. La Industria Pérdida es un intento por desempolvar gran cantidad de logros que los argentinos hemos realizado en otras épocas y que actualmente están perdidos»,  agregó.
   El autor explicó que presenta un análisis del comportamiento de  la industria nacional desde 1928 al 1982 con una revisión de lo obrado en la Fabrica Militar de Aviones de Córdoba, crisol de la industria aeronáutica, donde no sólo se fabricaron aviones, también se desarrolló toda  la industria automotriz nacional, las fábricas de motocicletas, la fábrica de Rastrojeros Diesel y  los primeros tractores de origen nacional».
    Bonetto, quien prestó servicios, para la Fuerza Âérea,  en el Area de Material Córdoba entre 1980 y 1986,  enfatizó que «todo este movimiento industrial le dio un desarrollo fenomenal a la ciudad de Córdoba,  que llega a finales de los años ´50 del siglo pasado con una población multiplicada y dejó de ser una ciudad doctoral y comercial para convertirse en la ciudad industrial. Córdoba llegó a ser el mayor polo industrial de Sudamérica donde trabajaban 11 mil obreros que participaron del desarrollo del país».

Fuente: Hoja Aparte - Editado por la UNRC  


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miércoles, 18 de abril de 2012

La Ciudad de Río Cuarto y los golpes militares

Hay muchos aspectos en nuestra vida institucional que preocupan sobremanera porque no siempre se los desea ver a la luz de la verdad; si así fuera, sectores influidos por sectarismos políticos se verían obligados a cambiar o moderar el discurso, lo que no están dispuestos a hacer.
La Argentina ha sufrido muchos avatares debido a la mezquindad y la ambición desmedida de funcionarios y gobernantes, con el resultado de muchos años de decadencia en un país potencialmente rico, pero lamentablemente sin objetivos trascendentes, sin planeamiento a largo plazo, sin confianza en las clases dirigentes. 
Con toda esta mediocridad política ya demostrada en nuestra historia de nación, es  necesario mantener la memoria viva de los acontecimientos que se repitieron en nuestra patria y afectaron a nuestras instituciones. Cuando esto no ocurre se van desdibujando situaciones y se termina no mirando la fotografía completa de los hechos sucedidos. Y muchas generaciones de jóvenes no comprenden lo que verdaderamente ocurrió.
Uno de los problemas medulares de nuestra decadencia fueron los golpes de Estado que se sucedieron a partir de 1930, año del derrocamiento del presidente Hipólito Yrigoyen. Mientras los cadetes del Colegio Militar desfilaban por la Avenida de Mayo hacia la Casa de Gobierno, miles de ciudadanos los aplaudían con mucho fervor. Incauto el pueblo… ¿no sabía que iban a romper la república?
La caída de Yrigoyen fue el punto de partida de medio siglo de golpismo, consolidó a una sociedad dividida en el orden interno y mal vista en el mundo entero. Veinticinco años después de aquel funesto acontecimiento llega otro terremoto, la “Revolución Libertadora”,  que en definitiva más que libertad trajo más decadencia, desencuentros y odios en la sociedad. Esta revolución se gesta en gran medida en la ciudad de Río Cuarto, desde donde el general Videla Balaguer, entonces comandante de la Cuarta Región Militar con asiento en esta ciudad —oficial que había recibido la medalla peronista pero no dudó en traicionar a Perón—, trabajó para organizar el golpe de Estado. Después del vergonzoso bombardeo a la Plaza de Mayo, incluida la Casa Rosada, con centenares de muertes a ciudadanos indefensos mayores y niños, esta revolución tuvo “éxito”.  
Pero el general Balaguer no estaba solo, al contrario, muy bien acompañado, no solamente de hombres de las Fuerzas Armadas. Muchos ciudadanos e instituciones apoyaban decididamente aquel golpe y festejaron el “triunfo”. El 21 de septiembre de 1955 a las 10.00, los estudiantes riocuartenses adherentes de la revolución hicieron oficiar una misa en la Iglesia Catedral para rendir homenaje a los soldados y civiles caídos en la lucha fratricida,  “mártires de la gesta libertadora”; luego colocaron una ofrenda floral al pie del monumento del general San Martín y suspendieron los festejos previstos de la primavera y del día del estudiante. 
    El 1 de octubre siguiente se festejaba con emoción en Río Cuarto el “Día de los Vencedores”, para honrar al ahora Interventor Federal de la Provincia, general Dalmiro Videla Balaguer. La ciudad se había convertido en sede del gobierno provincial. El acto central se desarrolló frente a la Iglesia Catedral con la celebración de un Tedeum de Acción de Gracias. Cuando la comitiva llegó a la calle San Martín con destino a la Plaza Roca, estas arterias ofrecían un aspecto multitudinario; gran cantidad de personas emocionadas por los “logros revolucionarios” se habían concentrado para vivar fervorosamente a la Patria y al general Balaguer, agitando pañuelos blancos mientras repicaban las campanas de la iglesia.
     Unos días después, el 15 de octubre de 1955, la  “Comisión del Magisterio” de la ciudad de Río Cuarto invitaba a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, a los colegas y a toda la ciudadanía a participar de los actos en homenaje a los “Héroes de la Revolución Libertadora”: otra misa en la Catedral, ofrendas florales y alocución de los organizadores. Fue masiva la concurrencia de público. 
Luego de otros golpes militares, llegamos al más desgraciado, el de 1976, caótico para la república y la patria. Aunque por aquel año grandes intelectuales, referentes nacionales, políticos, gremialistas, empresarios, se mostraban  felices por el arribo de la junta militar. También en nuestra ciudad miles de personas se mostraban complacientes con el gobierno de facto y lo aplaudían en silencio. 
Así fue como en 1978 una comitiva de dirigentes locales viajó a Buenos Aires con el propósito de invitar con insistencia al almirante Emilio Massera a que visitara la ciudad. Fueron muchas las instituciones, empresas y ciudadanos que se mostraban felices por su arribo y adherían a la visita del miembro de la junta militar a través de la prensa. En 1980 el presidente Jorge Rafael Videla era ovacionado por miles de riocuartenses que lo aplaudían y admiraban. Muchas instituciones públicas y privadas lo acompañaron en su visita, sólo la Sociedad Rural y la Comisión de Amigos no adhirieron. 
    Hoy parece que han sido las fuerzas armadas las dueñas absolutas de estas vergüenzas nacionales que condenaron nuestro porvenir, pero gran parte de las instituciones intermedias y la ciudadanía en general fomentaron esta calamidad. Por supuesto, las Fuerzas Armadas no siguieron el ejemplo sanmartiniano y arrebataron lo que no les correspondía, pisotearon la república, y se convirtieron en los sepultureros de la nación. Pero no por eso debe quedar en el olvido que gran parte del pueblo argentino y las instituciones intermedias fueron cómplices en estas vergüenzas nacionales.
    Hay un cono de sombra sobre tantas instituciones y ciudadanos: políticos, gremialistas, periodistas, profesionales, empresarios que alentaron los golpes de Estado en la Argentina. También preocupa observar cómo se deja pasar de largo de manera indiferente y “disimulada” la acción terrorista que fue el detonador del golpe del 76. 
    Para que la Argentina crezca como república, la memoria debe comprender todos los aspectos de lo ocurrido. Porque hoy, da la sensación de que es parcial, y si es parcial no es justa.

Walter Bonetto
Diario PUNTAL 18 de abril de 2012
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sábado, 17 de marzo de 2012

Un libro remonta el origen de Chucul al año 1760




Chucul.- Ante un salón colmado por cerca de 500 personas, el escritor Walter Bonetto presentó el pasado  domingo en el Club Agrario el libro “Chucul, la historia de un pueblo”, donde rescata algunos sucesos que le permiten asegurar que el pueblo tuvo su origen hace 251 años, en un paraje ubicado a orillas del arroyo del mismo nombre donde se encontraba la posta “Santa Bárbara La Nueva”, sobre un camino que unía a Río Cuarto con Villa Nueva.

La presentación del libro se realizó luego de la concreción de un emotivo acto en “La Chimenea”, ubicada al costado de la ruta 158, estructura que data del año 1871 y que formaba parte de una fábrica de fardos y jabón. El lugar ha sido reconocido como referencia histórica por la Comuna local y por tal motivo el domingo se descubrió una placa en memoria de Elso Mateo Ponzio, productor que donara el terreno donde se encuentra emplazado el monumento. 

De la ceremonia participaron el jefe comunal, José Oscar Cappone, quien estuvo acompañado por los intendentes de Las Vertientes, Francisco Romero, y de Sampacho, Santiago Bordesse, y el intendente electo de Charras, Marcelo Migliore, además de los miembros de la Comisión Comunal. 

Estuvieron también el jefe comunal electo de Chucul, Luis Poloni, y el presidente del Mercado de Abasto de Río Cuarto, Marcelo Terzo, quien asesorara a Cappone en sus dos gestiones de gobierno.


El acto en la vieja Chimenea se realizó bajo una persistente llovizna que no alcanzó para apagar el entusiasmo de los vecinos que se acercaron al lugar.
Ya en el club Agrario y luego de la exhibición de un video sobre la localidad, el escritor y poeta riocuartense Héctor Fourcade pronunció unas palabras como prólogo a la presentación del libro por parte de Walter Bonetto. 

Cabe destacar que Bonetto, autor de varios libros y a quien habitualmente se lo menciona como riocuartense, es oriundo de Chucul, donde aún residen varios miembros de su familia. Esto dio una carga emotiva extra a la presentación de su obra, que fuera interrumpida en varias oportunidades ante la mención de apellidos reconocidos por los lugareños.




Investigación

Explicó Bonetto que como resultado de la investigación histórica realizada encontró un acta de nacimientos en el paraje Chucul, fechada el 6 de marzo de 1760, donde se menciona a varios recién nacidos de familiares y otros residentes en la hacienda de Santiago de Guevara, uno de los terratenientes de aquella época. Hizo mención a la dureza de la vida en aquellos lugares donde se registraron 8 malones de los indios que habitaban al sur de la región y mencionó que el pueblo se trasladó a su actual emplazamiento luego de la llegada del ferrocarril, en 1873.Y recordó que en 1889 se construyó la estación de trenes y se realizó el primer loteo de la Villa. Entre los primeros adquirentes de terrenos mencionó a las familias Tarditti, Del Corral y Poloni. 

Al término de la presentación de Bonetto hubo varias expresiones artísticas y los asistentes compartieron un lunch.

Artículo publicado en Diario PUNTAL sobre la presentación del libro "CHUCUL la historia de un pueblo" del escritor Walter Bonetto

Fuente: Diario Puntal 

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

¿Y La Chacra del Abuelo?

 En Argentina  cambió el campo, cambió la vida, la antigua chacra desapareció, se la llevó el progreso. ¿Será para bien o para mal? ¿Será progreso o involución?  Pero lo cierto es que la chacra antigua en general  ha muerto. Fue tanto el cambio y la transformación agropecuaria  que en la actualidad hasta parece potencialmente peligrosa. Lo que ocurre que varias décadas atrás uno andaba por el campo y encontraba una chacra mejor que otra, hasta parece que había una competencia en quien la tenía mejor: alambrados, aguadas, plantas de silos, arboledas, casa, huerta con frutales… todo era un conjunto armonioso en un establecimiento de campo que pertenecía a una colonia o a una zona rural bien definida en donde se caracterizaba por el progreso. Hoy la colonia perdió su tejido y los colonos en general desaparecieron, las casas  se abandonaron y muchas  instalaciones increíblemente quedaron en el olvido. No vale la pena   insistir sobre el porqué  de esta situación irreversible que fue transformando los métodos de la agricultura y de la ganadería en nuestra región. Cuando se habla de este tema enseguida se les tapa la boca a quienes lo argumentan: “nunca estuvo tan bien el campo como ahora”. Pero existe otra realidad incuestionable: Es como que el chacarero perdió su institución, perdió su título y hasta su futuro. Ahora no es lo mismo, dado que la “empresa” lo invade todo; los grandes grupos de siembra corren con enormes ventajas. En estos tiempos  el pequeño productor que aún ha quedado en pie, le es más beneficioso alquilar su campo a las empresas antes que trabajarlo por su cuenta. (Totalmente  inexplicable). En la mayoría de los casos las nuevas maquinarias poseen valores siderales que no están al alcance del pequeño productor. Seguramente que todo esto no es un parámetro de referencia alentador y da la sensación que algo está desencajado de la realidad. Aquel pequeño o mediano productor que años atrás  además de trabajar su chacra, alquilaba  un pedazo de tierra,  ahora ya no puede competir con la empresa para seguir alquilándolo, a lo sumo ahora le puede trabajar con sus herramientas al grupo de siembra aceptando el pago que le imponen. En definitiva: “hacer alguna changa”. Antes era normal que un productor comprara  alguna fracción de tierra vecina a su propiedad,  ahora ningún productor compra tierra  porque es inalcanzable. Los campos los compran las empresas. Todo esto no es una realidad prometedora, al contrario, se va desmereciendo la verdadera actividad agropecuaria y se rompe constantemente el tejido rural. Cada día son menos las chacras, y cada día el campo queda en menos manos y en manos de personas que no han sido del campo que son los inversionistas de los grandes grupos,  entonces la chacra del abuelo ha desaparecido.  Muy atrás quedo la época que al maíz se lo juntaba a mano arrastrando maletas de cuero entre los surcos y haciendo enormes trojas de alambre y cañas  hasta llenarlas con espigas,  las que afloraban formando un copete dorado; también atrás quedaron las grandes parvas de trigo y el trabajo de tantos hombres y mujeres levantando pasto con horquillas, y sin embargo con aquellos métodos de tantos sacrificios Argentina fue granero del mundo y la única empresa era el chacarero y su colonia.  Hoy estamos progresando,  no se arrastra mas la maleta, no se usa mas la horquilla, tampoco se desyuya con azadas los sembrados,  pero al campo se lo convierte en una gran industria cada día más deshumanizada, lo que es altamente peligroso porque además de estar despoblando las colonias también estamos rompiendo el equilibrio con la naturaleza en los manejos del suelo. No debemos volver a lo pasado hace décadas para arrastrar las maletas con las espigas de maíz, pero tampoco debemos borrar las colonias agropecuarias porque en esas colonias trabajaron nuestros abuelos poniendo cada espiga y abriendo cada surco para darle grandeza a esta nación. El sacrificio de ellos, inmigrantes y criollos fue extremo, titánico, patriótico, ¿por qué entonces perder la chacra?  ¿Por qué entonces perder un sistema de trabajo y esperanza  que dio excelentes resultado al país y que hizo la grandeza de esta nación?  Es posible que no se vea el objetivo y así estamos perdiendo el rumbo enloquecidos por sembrar más hectáreas de soja, por talar más montes nativos, por tratar el suelo con irresponsabilidad, por llenar de pesticidas el ambiente, por hacer que nuestros terneros no caminen por el campo y sacrificarlos en un corral hasta su venta; lo mismo con los cerdos, que ni moverse  pueden en las celdas que los condenan los “modernos criaderos” ¿hacia dónde vamos con esta conducta? Volvamos por favor a la chacra del abuelo aunque tengamos que arrastrar la maleta. Respetemos y apoyemos al verdadero productor agropecuario. Humanicemos al campo que es uno de los trabajos más sagrados de nuestra patria.

  


Walter Bonetto
Miércoles 7 de septiembre de 2011
Diario de La Rural ciudad de Río Cuarto


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viernes, 26 de agosto de 2011

Entrevista a Walter Bonetto "Premio Juan Filloy 2011"


Walter Bonetto, uno de los galardonados por el Gobierno de Río Cuarto en la 4ta. Feria del voluntariado Exposocial 2011. Emocionado con el premio Juan Filloy por sus trabajos literarios


En el Teatro Municipal de Río Cuarto El ing. Humberto Benedetto, Secretario de Desarrollo Comunitario (derecha) entrega el premio al escritor Walter Bonetto

Después de escuchar la breve pero brillante disertación de Walter Bonetto en un Teatro Municipal colmado de asistentes el que fue notablemente aplaudido por sus palabras tan precisas y emotivas vinculadas con la historia antigua de la Villa de la Concepción. 

Como orador supo dar pautas muy claras del porqué le entregaron el galardón. Nos acercamos al columnista y escritor, compañero de actividades en el Ranquel Mirador, La Ribera, FM Gospel, Diario Puntal, LV16 Radio Rio Cuarto, y le preguntamos: 

¿Qué significaba para Walter Bonetto este importante premio?

Bueno, es solamente un reconocimiento a mi labor de ser autor de algunos libros, varios de ellos de la historia de Río Cuarto.

¿Esperaba este premio?

No de ninguna manera, realmente me sorprendió, no lo esperaba.

En el Teatro Municipal de Río Cuarto El ing. Humberto Benedetto, 
Secretario de Desarrollo Comunitario (derecha) entrega el premio al escritor Walter Bonetto
Bueno, pero usted se lo merece ¿Cuántos libros lleva escrito?

Bueno… hay mucha gente que se merece premios y es posible que estén antes que yo. En mí caso lo acepto de corazón y con gran alegría, también me comprometo seguir trabajando con más esfuerzo. Acepto este galardón con mucha humildad y compromiso.

¿Cuál será el próximo libro de Walter Bonetto?

Ahora estoy trabajando en la reedición de mi primer libro que es “La Industria Perdida” un trabajo de investigación muy especial de la industria aeronáutica y espacial de Argentina a partir del año 1926, el que entraría en su cuarta edición pero al sacarla, que lo deseo hacer para el próximo año, le debo incorporar algunas correcciones y ampliaciones muy puntuales para mejorar su contenido. También estoy trabajando fuerte en mí quinta novela.

¿Nos puede anticipar algo?

Es una novela histórica que se ubica entre los años 1735 a 1815 y trata sobre la vida de un carrero que cruzaba las pampas con las tropas de carretas tiradas por bueyes. Narra cómo era la vida de aquellos tiempos y lo que transportaban en aquel difícil recorrido de la región del Plata a Cuyo. Cuando transportaban yerba mate que venía del Paraguay y cuando trasladaban esclavos que iban con destino a Chile. La novela tiene su eje en la historia de un antiguo pueblo que estaba sobre el camino de las pampas al lado del río Cuarto, llamado San Bernardo, del cual existen las ruinas totalmente tapadas por médanos. La novela se llama “Carrero del Desierto” y tengo mucho entusiasmo puesto en ella.

¿Cuál fue su novela más exitosa?

Mi novela más vendida es “Narcisa” porque sé que conmueve a los lectores y les enseña medularmente la historia de Río Cuarto. Desde ese punto de vista podemos decir que fue exitosa porque son muchas las escuelas de la ciudad y la región que me convocaron por esta novela y a los alumnos les encanta. Aunque también me convocaron por “Pedrito”, pero en definitiva a cada novela que escribí la quiero profundamente y la siento como un pedazo de mi vida.

¿Qué es para usted escribir?

Bueno es ponerle alas a la vida, es pensar mucho, es leer continuamente, es informarse, es observar al mundo y ubicarse en los tiempos y la vida de las personas, es entender la realidad y la historia y es comunicarse respetuosamente con el lector siempre dejándole algo que lo enriquezca. Para mí escribir es un compromiso de vida, un desafío constante que requiere también un aprendizaje constante.

¿Por qué mezcla como escritor sus obras literarias y notas periodísticas?

Bueno yo me inicio como un “opinador”. Siempre hice columnas de opinión porque me preocupa el hombre, la sociedad y el mundo, y me encanta decir lo mío con respeto. Creo que el mundo debe estar advertido de lo bueno y lo malo. Creo que las cosas hay que decirlas y decirlas bien que no siempre es fácil, yo eso intento porque es un deber de ciudadano. Hacer una columna de opinión para un medio gráfico o un medio radial siempre fue algo que me gustó y además me obliga a mantenerme actualizado y sentir los latidos del país con sus dolores y alegrías. Ahora bien jamás opinaría si no me informo y si no respeto a quien piensa distinto. Por lo tanto: no mezclo, hago notas de opinión, escribo sobre historia, escribo libros de historia, novelas, y novelas históricas.

¿Vive de lo que escribe?

No, de ninguna manera, solamente puedo financiar mis ediciones de autor y esto para mí ya es mucho. Yo estoy agradecido por esto, y agradecido porque modestamente, sin tener un sello editorial que me respalde he vendido y vendo muchos libros aquí en Río Cuarto y la región. Para vivir de lo que uno escribe hay que ser un escritor muy reconocido y talentoso, no es mi caso. Yo me inicie como escritor siendo una persona mayor y sin formación literaria académica  soy un autodidacta. Trabajo mucho a pesar de haber tenido una enfermedad peligrosa de la cual estoy saliendo con mucho esfuerzo y en este caso el escribir me ayuda. Me dedicó rigurosamente, a pesar de atender otro trabajo de asesor de empresa, entre 5 o 6 horas diarias a escribir y a veces más, soy aunque desordenado, un lector compulsivo y un constante observador. 

Bueno… Walter Bonetto: casi catorce libros en 8 años, la mayoría muy leídos y reconocidos. Su obra es muy prolifera, solamente en 2010 presentó en la Feria del Libro Juan Filloy de Río Cuarto, cuatro libros. Hablar con Bonetto transmite una seguridad, respeto y decisión que asombra. Feliz premio Juan Filloy 2011 a este escritor nuestro.

Nota de Pedro Asurmendi - Director periodístico. 
Río Cuarto “El Ranquel Mirador”
26 de agosto de 2011

walterbonettoescritor@gmail.com 
Twitter: @walterbonetto
Página de Facebook de Walter Bonetto

sábado, 9 de julio de 2011

"La historia fue de todos"


Río Cuarto y su historia


    Río Cuarto es historia viva de esta región. Sus calles, sus casas, sus caminos vecinales, sus campos circundantes, su gente, su plaza, su iglesia. Todo puede mostrarse y entenderse casi  sincronizado para recorrer el camino de la historia y ser protagonista imaginario de la misma. Una historia que se hizo con sangre, sudor y lágrimas; una historia de la que participaron miles de hombres y mujeres, inclusive niños, personas que dejaron su vida  por el porvenir de esta tierra. También una historia un tanto oculta e ignorada  o conocida muy superficialmente,  pero cuando uno la profundiza se encuentra con escenarios tan tremendos y conmovedores que nos asombran porque muestran realidades muchas veces ignoradas. Una historia de la que participaron muchos hombres que figuran en el mármol  y en el bronce como líderes indiscutibles de tiempos pasados y hasta muchas veces cuestionados;  pero que también posee tantos hombres y mujeres atrapados por la indiferencia de los tiempos, -como muchas veces ocurre y preocupa-,  porque no siempre  figuran en  aquel mármol  ni en   aquel bronce, pero  también hicieron a esta ciudad y le dieron su grandeza dado que su protagonismo fue vital y decisivo.

   Todos ellos vivieron las esperanzas de los sueños; el sacrificio de los tiempos  pasados que muchos fueron tremendos y dolorosos, cargados de temores  y contagiados de  injusticias, muchas veces  tan atroces como perversas: las guerras civiles en donde los caudillos asaltaban cada pueblo y se hacían de prisioneros para sus bandas armadas; las invasiones de los indios tan tremendas como dolorosas y desesperadas; la despoblación de la Villa; las dos epidemias de cólera,  todo fue para este pueblo de La Concepción tan desastroso  que duele hasta  recordarlo. Pero ahí en el medio permanecieron tantos pobladores perseverando en una lucha por un destino tan incierto como impredecible.
 
Mirar al sur vigilando constantemente  el horizonte era el método para sobrevivir; permanecer en el “camino de las pampas”, era la formula exacta que llevaba al triunfo, porque si al camino lo levantaban, -como nos ocurrió en dos oportunidades-,  el pueblo moría. Todo fue una lucha tan permanente como sacrificada.  

    Precisamos hacer un homenaje a todos los hombres y mujeres de nuestra historia mas allá que no conozcamos sus nombres, pero no nos confundamos, fueron muchos, no solamente los que están en las placas y en los libros. Nosotros somos protagonista de   una historia muy amplia que ya había nacido dos siglos antes de que el Marqués de Sobremonte  colocara el palo de la fundación en este pueblo de La Concepción. En verdad, fue esta   una historia que todos participaron, desde los españoles con su arrogancia por esclavizar al aborigen,  hasta los  mismos indios  con sus tremendos malones.

    Todo fue una lucha constante y permanente hasta que “la civilización” dominó las pampas  corriendo al indio de manera despiadada  a los confines de la Patagonia, pero también sometiéndolo sin piedad una vez derrotado. Una historia que en este aspecto no se compadeció del vencido, porque aquellas tierras de donde lo expulsó se las terminó entregando a los grandes terratenientes,  muchos de ellos  extranjeros  que al final se dedicaron a “cazar los últimos aborígenes” casi por deporte y diversión. Y nosotros los argentinos, los criollos, los gauchos que muchas veces en la actualidad nos lavamos la boca con “la conquista”,  cuando tomamos el testimonio después de la independencia patria,   nos damos cuenta que obramos con mayor crueldad y desparpajo que el mismo español.

    Esta es en gran medida nuestra historia, llena de altibajos y de miserias por eso es que las heridas aún no cierran. Precisamos reconocerla con adecuada profundidad para contagiarnos de episodios  y comenzar a sentir un poco de vergüenza por las cosas malas que hicimos las que no fueron pocas.  La historia fue hecha por todos, por los españoles, por los criollos, por los indios, por los misioneros, por los pobres hombres y mujeres que vivían en las pampas con total desamparo y soledades de tiempos muy difíciles, por los maestros de postas, por los paisanos peones de estancias, por las negras lavanderas que estrujaban  ropas en el mismo río, por los primeros colonos, por los comerciantes, por los negros esclavos que habitaban en la Concepción. Todos ellos sin excepción en aquel marco de los tiempos formaron esta ciudad que según dicen “es un imperio”.

Walter Bonetto
9 de junio de 2011
El ranquel mirador 


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