Mostrando entradas con la etiqueta pobres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pobres. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cuantos pobres en nuestra patria.

Cinco millones de niños pobres es el escalofriante dato que da la Universidad Católica Argentina en una medición que realiza anualmente sobre la pobreza y la indigencia. El estudio según algunos  expertos de destacado prestigio está  realizado con absoluta profesionalidad y seriedad y determina que: “la pobreza en los menores de 17 años subió del 34% al 40,4% en los últimos cuatro años. 6 de cada 10 niños viven en una situación precaria. 20% de los hogares no tienen agua potable.”

Para los gobernantes actuales es “muy difícil digerir esta información”,  entonces emplean  todas las acciones posibles y mal intencionadas  para descalificar la misma. Por supuesto que estos datos son totalmente contradictorios a los casi nulos y poco serios datos oficiales dibujados en la nebulosa  por los funcionarios del gobierno nacional y escritos en la arena,  dado que el gobierno no quiere dar la información  real de la pobreza porque la misma esta escapada de control y reconocer la misma “compromete  a su gestión” por eso es que constantemente la niega.

También debemos considerar que no es el gobierno actual el único responsable de esta situación, la misma es algo que “supimos conseguir” desde hace décadas,  y lo que sí vale destacar  que lo que hizo el gobierno no alcanzó  en absoluto para mejorar esta situación, al contrario, la incrementó, y la incrementó pese a medidas sociales importantes que acertadamente tomó , como: “asignación universal por hijo y planes sociales” que ayudan  en mucho a menguar la misma, pero a pesar de  todo esto, no alcanza,  pensemos entonces, ¿qué sería  sin esas ayudas para la gente más desposeída?

Esto nos da un panorama que el problema de la pobreza en Argentina tiene una magnitud  muy significativa  y en general es un problema ignorado en su real dimensión  y usado políticamente según la corriente de intencionalidad  con que se la quiera observar, pero convengamos que son brutas mentiras de que los pobres son pocos, y que estamos mejor.

La pobreza ha aumentado por la constante inflación la informalidad en el trabajo, la falta de trabajo, el alto gasto público de la nación y la falta de planes contundentes para generar puestos de trabajo que están ausentes en el país, con una crisis tremenda en el sector agropecuario y en las economías regionales en crisis extremas  que también incrementan la pobreza generando desocupación y marginalidad.
 
El problema de la pobreza en Argentina demuestra la miseria en que viven muchos compatriotas, especialmente niños, que es lo más doloroso y  una total injusticia; pero debemos tener en cuenta que el problema de la pobreza demuestra “la miseria  de nuestros gobernantes” y también de nuestra sociedad, porque es inconcebible que existan niños en estado de pobreza e indigencia  que cada día revuelven excrementos en basurales buscando comida, botellas y cartones,  en lugar de estar en la escuela estudiando para formarse un futuro digno y ser hombres útiles  con una vida aceptable. Ante este problema grave la sociedad es indiferente y el gobierno es inoperante, no hace nada, porque el problema está, se mantiene y se incrementa a pasos agigantados.

Realmente: se pregunta la sociedad argentina ¿Cuál es futuro de estos niños pobres e indigentes que hoy transitan las calles como méndigos  o revuelven basurales? …bueno la repuesta es preocupante, porque gran parte de estas criaturas y adolescentes abandonados, descuidados, desmerecidos,  terminan muchos de ellos  en el peligroso espiral de la delincuencia  y de  la droga,  mientras que la sociedad precisa que se formen como jóvenes de futuro; seguramente que ellos están esperando que los gobernantes  reaccionen, que les otorguen   una oportunidad  y entonces  dejar de revolver basurales para vivir, pero eso no se produce, y  en definitiva  terminan entendiendo  que son rechazados por la sociedad y se crea así una especie de resentimiento profundo  que al final se encamina a la delincuencia la que se va incrementado constantemente.

La pobreza de niños es preocupante porque es un horizonte totalmente oscuro  que amenaza a nuestro futuro con grandes tempestades. Lo mejor que se podría hacer desde el gobierno es no mentir,  reconocer la realidad  y trabajar de manera organizada para enfrentarla. A esta nación  le sobran recursos para atenuar  la pobreza,  pero para eso precisaríamos estar en un país sensato y organizado y justamente eso es lo que nos falta conseguir.

Walter Bonetto
2 de septiembre de 2015    

lunes, 19 de abril de 2010

Opinión: ¿Por qué tantos pobres?


Siempre nos metieron en la cabeza que somos un país rico,  es posible que sea cierto, pero indudablemente algo nos ocurre a los argentinos: Las cosas no están en su lugar, y esto nos pronostica  situaciones complicadas y de gran inestabilidad social. En principio no entendemos que para ser rico hay que tener: suerte y organización; y si bien tenemos suerte, porque vivimos en una tierra bondadosa,  pero, lo que nos falta es lo último: la organización.  Nuestra ciudad no es ajena a esta realidad; así es como   en el año 2009, según la Encuesta Permanente de Hogares  existían  10.458 personas pobres,  de estas, unas 3700 se encuentran por debajo de la línea de indigencia; lo que es igual que no pueden comer.

En la actualidad según lo expresado por la Subsecretaria de Promoción Social de nuestra municipalidad, el número de personas creció significativamente y se  triplicó, lo que se torna en una situación altamente complicada; actualmente son unas 30.000 las personas a las que se asisten con alimentos, lo que es el 20% de la población de Río Cuarto, una cifra que realmente debe preocupar de sobremanera, porque en definitiva no poder comer en un hogar es restarle dignidad de vida al ciudadano. ¿Cuál será la causa de estos males?, es la pregunta de cualquier persona que se preocupa por el tema. Seguramente que a través de los especialistas hay muchos diagnósticos técnicos del problema. También existen diagnósticos políticos, los cuales son los más peligrosos porque en general se van a los extremos, o disimulan o lo magnifican, según la conveniencia de su posición. Entonces es posible llegar a un análisis, aunque acotado, de sentido común, que no siempre se hace; pero de hecho: que la única forma de combatir la pobreza es generar y dar herramientas de trabajo, más que repartir alimentos; dado que esta situación, salvo los casos de necesidad bien analizada se torna en un círculo vicioso difícil de salir. Entonces llegamos a la conclusión de que hay gente que por su estado de pobreza, realmente el estado nacional, provincial o municipal, le debe dar alimentos; pero esto tendría que ser un bajo porcentaje. En cambio a toda la gente se le debe dar trabajo para que se gane su propia vida y es aquí que fallamos los argentinos, especialmente los gobernantes. Abrir la puerta al trabajo es abrirle un futuro a la gente; repartir alimentos de forma permanente, es el pan de hoy que se convierte en el hambre de mañana y tampoco se genera un futuro ni la dignidad a un ser humano.

Dentro del trabajo ofrecido a  personas pobres, tendría que estar la participación activa de emprendimientos productivos generados por iniciativa del estado junto a empresas privadas,  para ir, aunque lentamente, absorbiendo mano de obra desocupada en tareas no demasiado complejas en sus etapas primarias, para   luego ir superándola con adecuada preparación en  los niveles de productividad. Así podríamos pensar  que el estado podría entregar en alquiler módico un sector de tierra con riego para que cincuenta obreros hagan producción de legumbres; un terreno para realizar hornos de ladrillos; un local para fabricar bolsas, un viejo galpón para que un grupo de desocupados fabriquen ladrillos de cementos, y así tantos emprendimientos más que podrían hacer trabajar a la gente hasta encaminarlas en actividades rentables para su subsistencia,  y que  empiecen a generar sus recursos. Es posible hacer de este modo una cadena de trabajo que comience a contagiar entusiasmo y salir de este atolladero actual que es solamente brindar alimentos y más alimentos, pero no da solución al problema, al contrario, lo incrementa constantemente.

También el estado municipal debería dar preparación y formación laboral a estos   grupos de personas y ponerlos a trabajar en programas adecuados para insertarlos en un ambiente  activo y organizado. Nada de esto es fácil, pero tampoco es imposible. Algo se debería realizar. Es posible que en estos momentos de crisis, invertir en el planeamiento ambicioso de trabajo comunitario y bien organizado, si se lo desarrolla con continuidad, podría convertirse en  la solución del mañana sobre un problema que nos afecta y nos afectará a todos. En la medida que la pobreza aumenta, los riesgos de la seguridad también aumentan y la decadencia se precipita para miles de familias que tienen derecho en alcanzar una vida digna.

Walter Bonetto
El Puntal, Río Cuarto (Córdoba)
19 de abril de 2010


walterbonettoescritor@gmail.com 
Twitter: @walterbonetto
Página de Facebook de Walter Bonetto