sábado, 9 de julio de 2011

"La historia fue de todos"


Río Cuarto y su historia


    Río Cuarto es historia viva de esta región. Sus calles, sus casas, sus caminos vecinales, sus campos circundantes, su gente, su plaza, su iglesia. Todo puede mostrarse y entenderse casi  sincronizado para recorrer el camino de la historia y ser protagonista imaginario de la misma. Una historia que se hizo con sangre, sudor y lágrimas; una historia de la que participaron miles de hombres y mujeres, inclusive niños, personas que dejaron su vida  por el porvenir de esta tierra. También una historia un tanto oculta e ignorada  o conocida muy superficialmente,  pero cuando uno la profundiza se encuentra con escenarios tan tremendos y conmovedores que nos asombran porque muestran realidades muchas veces ignoradas. Una historia de la que participaron muchos hombres que figuran en el mármol  y en el bronce como líderes indiscutibles de tiempos pasados y hasta muchas veces cuestionados;  pero que también posee tantos hombres y mujeres atrapados por la indiferencia de los tiempos, -como muchas veces ocurre y preocupa-,  porque no siempre  figuran en  aquel mármol  ni en   aquel bronce, pero  también hicieron a esta ciudad y le dieron su grandeza dado que su protagonismo fue vital y decisivo.

   Todos ellos vivieron las esperanzas de los sueños; el sacrificio de los tiempos  pasados que muchos fueron tremendos y dolorosos, cargados de temores  y contagiados de  injusticias, muchas veces  tan atroces como perversas: las guerras civiles en donde los caudillos asaltaban cada pueblo y se hacían de prisioneros para sus bandas armadas; las invasiones de los indios tan tremendas como dolorosas y desesperadas; la despoblación de la Villa; las dos epidemias de cólera,  todo fue para este pueblo de La Concepción tan desastroso  que duele hasta  recordarlo. Pero ahí en el medio permanecieron tantos pobladores perseverando en una lucha por un destino tan incierto como impredecible.
 
Mirar al sur vigilando constantemente  el horizonte era el método para sobrevivir; permanecer en el “camino de las pampas”, era la formula exacta que llevaba al triunfo, porque si al camino lo levantaban, -como nos ocurrió en dos oportunidades-,  el pueblo moría. Todo fue una lucha tan permanente como sacrificada.  

    Precisamos hacer un homenaje a todos los hombres y mujeres de nuestra historia mas allá que no conozcamos sus nombres, pero no nos confundamos, fueron muchos, no solamente los que están en las placas y en los libros. Nosotros somos protagonista de   una historia muy amplia que ya había nacido dos siglos antes de que el Marqués de Sobremonte  colocara el palo de la fundación en este pueblo de La Concepción. En verdad, fue esta   una historia que todos participaron, desde los españoles con su arrogancia por esclavizar al aborigen,  hasta los  mismos indios  con sus tremendos malones.

    Todo fue una lucha constante y permanente hasta que “la civilización” dominó las pampas  corriendo al indio de manera despiadada  a los confines de la Patagonia, pero también sometiéndolo sin piedad una vez derrotado. Una historia que en este aspecto no se compadeció del vencido, porque aquellas tierras de donde lo expulsó se las terminó entregando a los grandes terratenientes,  muchos de ellos  extranjeros  que al final se dedicaron a “cazar los últimos aborígenes” casi por deporte y diversión. Y nosotros los argentinos, los criollos, los gauchos que muchas veces en la actualidad nos lavamos la boca con “la conquista”,  cuando tomamos el testimonio después de la independencia patria,   nos damos cuenta que obramos con mayor crueldad y desparpajo que el mismo español.

    Esta es en gran medida nuestra historia, llena de altibajos y de miserias por eso es que las heridas aún no cierran. Precisamos reconocerla con adecuada profundidad para contagiarnos de episodios  y comenzar a sentir un poco de vergüenza por las cosas malas que hicimos las que no fueron pocas.  La historia fue hecha por todos, por los españoles, por los criollos, por los indios, por los misioneros, por los pobres hombres y mujeres que vivían en las pampas con total desamparo y soledades de tiempos muy difíciles, por los maestros de postas, por los paisanos peones de estancias, por las negras lavanderas que estrujaban  ropas en el mismo río, por los primeros colonos, por los comerciantes, por los negros esclavos que habitaban en la Concepción. Todos ellos sin excepción en aquel marco de los tiempos formaron esta ciudad que según dicen “es un imperio”.

Walter Bonetto
9 de junio de 2011
El ranquel mirador 


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lunes, 28 de junio de 2010

Opinión: La Corrupción persigue a los argentinos



     Es preocupante pensar  en los niveles de corrupción que se manifiestan en Argentina. Realmente estos son verdaderos escándalos que se van sucediendo de manera constante y que nunca terminan de extinguirse, al contrario, van floreciendo y parece que echaran fuertes raíces consolidando posiciones y volviéndose rutina. Es así como la sociedad honesta y trabajadora, aunque no siempre lo advierte, debe convivir  con personas  corruptas,  que apoyándose en los negocios, generalmente del estado, terminan viviendo con el método de la trampa.

     Lamentablemente ya sabemos que nuestro país ocupa un lugar muy  importante entre los países con alta corrupción  del mundo, pero lo más preocupante es que esta es una ancha calle que no presenta fin, al contrario, por los episodios escandalosos que ocurren, siempre tiene luz verde para continuar, aunque en ese continuar se lleve las esperanzas de quienes apostan al trabajo y a los valores honestos  de la vida. Hasta ahora la justicia no alcanza para combatir contundentemente este flagelo  porque la corrupción a terminado en muchos casos  burlándose de esta y de sus leyes, mostrando una fortaleza de sobrevivencia poco común y de un gran poder para imponer el método de la trampa como sistema casi permanente, todo en contra de la organización del estado ya sea nacional, provincial y hasta municipal.  

     Las personas corruptas surgieron y surgen como un grupo mercenario de vanguardia muy bien organizado que aparecen por todos lados usando todas las artimañas posibles y   que tiene el firme y claro  propósito  de estafar al prójimo perturbando contundentemente a las organizaciones permisibles, las que terminan no siendo pocas. Uno de sus primeros objetivos es infiltrarse en las organizaciones del estado generalmente a través de la política. La sociedad así pierde valores y no se premian las buenas costumbres, la honestidad, ni el trabajo, y el país todo queda al borde de la decadencia, entonces se observan personas y personajes que “de la noche a la mañana surgen”, se enriquecen y manejan grandes sumas de dinero y no se entiende ¿cómo están en esa posición? ¿Cómo puede ser tan incauto el estado que lo estafen de esa manera?  Es indudable que esto ocurre en la mayoría de los casos porque existen funcionarios que se prestan al juego o son los “facilitadores del sistema” y estas personas terminan beneficiándose. En definitiva la corrupción no viene sola “la sabemos conseguir”. También sabemos que erradicarla de raíz no es posible ni en los países del primer mundo, pero lo que sí es posible, es que en aquellos países está rigurosamente  acotada, y que siempre en las cárceles hay celdas que esperan corruptos con leyes rígidas y serias. Ocurre en Argentina casi todo lo contrario, parece que la mayoría de los corruptos están sueltos y siguen de cualquier forma con “su trabajo”, y  es posible que las cárceles no tengan celdas para ellos. Da la sensación que la corrupción es un sistema establecido, por eso la coima, la prebenda, el acomodo, la recomendación entre líneas, las personas que cobran sin trabajar, las jubilaciones de privilegio, la evasión de impuesto, las facturaciones apócrifas, los funcionarios truchos, las mercaderías adulteradas, los robos de identidad en las personas, el contrabando. Todo esto es parte del sistema corrupto  y es así que hasta los más incautos ciudadanos lo terminan aceptando  con aquel  peligroso dicho: “bueno que roben pero que hagan”. En definitiva, ¿cuánta honestidad falta en esta patria? Nuestra Argentina jamás podrá ser grande ni habrá futuro esperanzador para las generaciones venideras si no se excluyen y se encarcelan a los corruptos. Los corruptos crecen porque alguien les permite el crecimiento. Seguramente la labor que realiza la Auditoria General de la Nación con la Oficina Anticorrupción, aplicando el código penal sobre el delito de enriquecimiento ilícito, no alcanza a menguar los casos de fraude en nuestro país, por lo tanto este flagelo cada día se torna más vigoroso y peligroso,  realmente impide el crecimiento correcto de nuestra nación  afectando  a gran parte de la sociedad Argentina.

Por  Walter Bonetto                                                               

Pulicado en Periodico La Ribera - 28 de junio de 2010                                                                                              



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jueves, 10 de junio de 2010

Los Esclavos de La Villa de La Concepción del Río Cuarto


   Es indudable que el hombre abusó del hombre de manera calamitosa.  No alcanzaría todo el tiempo que ocupó  la llamada “conquista”,  para terminar de darnos cuenta de la vergüenza del ser humano sobre la “miserable empresa de la esclavitud en América”.  También nosotros en esta región que habitamos, fuimos de alguna manera protagonistas y cómplices de la misma, la que se ejercía despiadadamente para favorecer a los “señores poderosos” y que en su tiempo fue aceptada como sistema aprobado por las autoridades y también por la misma Iglesia católica, y no nos olvidemos que para los que profesamos esta religión “la iglesia somos todos” y que existe un mandamiento de Dios que dice “No mataras”, y ahora queda un interrogante ¿Sabe usted a cuántos aborígenes y esclavos matamos en América? Bueno… la cifra es escalofriante y la conducta del hombre vergonzosa y aterradora.

    Ahora bien, en el caso de nuestra   Villa de La Concepción de Río Cuarto,  vale destacar que por el año 1813 contaba con 1767 habitantes y había 150 esclavos, lo que no era un número bajo, todo lo contrario; si a esto le sumamos que muy pocos años atrás, había centenares de indios comechingones  y de algunas otras tribus, excepto los ranqueles, incorporados por la fuerza en las estancias vecinas por el “sistema de encomiendas”, y muchos de estos aún quedaron por mucho tiempo  producto  de aquel proceso, la suma de seres humanos sometidos a la esclavitud era muy alta. Sin contar a estos últimos,  estaban  en esta miserable condición de vida un 9% de aquella población, esto da la lectura de que había muchas familias acomodadas que se autodefinían como “nobles” o descendientes de nobles, o simplemente de clase económica holgada, y tenían el privilegio de tener “negros” a sus órdenes para lo que gustaran mandar, quienes los hacían trabajar despiadadamente de sol a sol, sin contemplación alguna, hasta que dejaran su misma vida.

   Durante el año 1815 el Alcalde de La Concepción  Don  Francisco Antonio Ortiz   cumpliendo rigurosas órdenes del Gobernador de Córdoba, emite un bando,  que además de hacerlo vociferar por todas las calles de la Villa con el pregonero del Cabildo, acompañado de tambor batiente, lo coloca en la puerta de la iglesia,  en el palo de la plaza y en todas las pulperías;  donde ordenaba el “alistamiento de esclavos”, los que serían destinados a Buenos Aires, para ser usados en   reforzar cuarteles militares  ante la sospecha de un desembarco realista sobre el puerto del plata.

     Así fue como no con poca resistencia de sus amos, desconformes con la medida de las autoridades de gobierno, dado que perdían mano de obra regalada, se reunieron a duras penas en la cárcel anexa al Cabildo, nueve candidatos para satisfacer al gobernador. El día   7 de febrero de 1815 por la madrugada con importante custodia  parten de la cárcel de La Concepción aquellos hombres  para continuar con su cruel destino y  fueron  enviados como carne de cañón con la escusa de defender el puerto. Si bien había esclavos mansos y dóciles  de reconocida conducta y bondad,  la crueldad no se hacía esperar y se les colocaron pesadas cadenas en brazos y piernas mientras que a  uno de ellos se le colocó calceta de hierro y grillos. Estos desgraciados hombres de nuestra historia eran: mulato Vicente, de 20 años; negro Angola Manuel, de 18 años; mulato Luciano, de 40 años; negro Mariano, de 22 años; mulato aindiado Tiburcio, de 27 años; mulato Bruno, de 14 años; negro Domingo, de 30 años; negro Pablo, de 20 años; y el negro Manuel, de 23 años.

   Según un censo realizado para determinar la población en Córdoba  se conoce que en el año 1822 en La Concepción  aún existían 63 esclavos, Felipe Guerra contaba con 6; otros tanto tenía Pedro Bengolea, igual que  Martin Freites , y así sucesivamente. Esta situación de poseer esclavos se mantuvo  por muchos años y de manera permanente  se hacían transacciones de esclavos en las tierras del río Cuarto. Se conoce fehacientemente  que en este mismo año  el negro Casimiro de 36 años es vendido  por Pedro Bargas a Bruno Malbrán y Muñoz por cincuenta pesos. El esclavo de 13 años Inocencio, fue vendido por Casimiro Castro en ciento diez pesos. La esclava de 18 años, Andrea, vendida  por Silvestre Acosta a Pedro Mendoza en doscientos pesos. La esclava Justa, de 29 años, Antonio Ortiz la vendió por doscientos pesos a Hermegildo Díaz; son estos algunos de aquellos negocios de carne humana tratada sin dignidad ni respeto que se cometían en lo que es ahora nuestra ciudad.

    Se conoce también como algunos años después, en 1826,  algunos esclavos eran liberados los 25 de mayo,  previo a un sorteo realizado en la plaza. (Así narra en su libro “Historia de Río Cuarto.” - Tomo II-  Víctor Barrionuevo Imposti) “En el año 1826 se celebraba con gran júbilo aquella fecha patria y el Alcalde don Bruno Muñoz y Malbrán, designó a dos vecinos para que tasaran y colocaran el precio a la esclava Petrona Ortiz que había sido favorecida por el sorteo para su liberación. La esclava fue valuada en doscientos pesos que era el valor de cuarenta vacas. El gobierno mandó de inmediato que se pagara ese importe a don Eusebio Ponce de León  y Petrona quedó en libertad”
Así observamos como el Alcalde que ahora promovía la liberación era el mismo  quien poco antes estaba comprometido con la compra y venta.

  Si bien existía una ley a partir del 1813 en donde todo hijo de esclava nacía en libertad  la picardía del hombre que buscaba cualquier artimaña para aplicar la trampa,  hacia mentir la edad de nacimiento y vendían a los pobres negros en localidades vecinas.  Aquellos hombres africanos que en sus tierras fueron cazados como animales por la sin piedad del hombre blanco, también fueron torturados y sometidos en nuestra Villa de la Concepción  por largos años, y es indudables que sus brazos, sus penurias y dolores  han contribuido a formar a esta actual ciudad y su sangre ha regado nuestra historia.


Walter Bonetto
10 de junio de 2010
Diario Puntal de Río Cuarto


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lunes, 19 de abril de 2010

Opinión: ¿Por qué tantos pobres?


Siempre nos metieron en la cabeza que somos un país rico,  es posible que sea cierto, pero indudablemente algo nos ocurre a los argentinos: Las cosas no están en su lugar, y esto nos pronostica  situaciones complicadas y de gran inestabilidad social. En principio no entendemos que para ser rico hay que tener: suerte y organización; y si bien tenemos suerte, porque vivimos en una tierra bondadosa,  pero, lo que nos falta es lo último: la organización.  Nuestra ciudad no es ajena a esta realidad; así es como   en el año 2009, según la Encuesta Permanente de Hogares  existían  10.458 personas pobres,  de estas, unas 3700 se encuentran por debajo de la línea de indigencia; lo que es igual que no pueden comer.

En la actualidad según lo expresado por la Subsecretaria de Promoción Social de nuestra municipalidad, el número de personas creció significativamente y se  triplicó, lo que se torna en una situación altamente complicada; actualmente son unas 30.000 las personas a las que se asisten con alimentos, lo que es el 20% de la población de Río Cuarto, una cifra que realmente debe preocupar de sobremanera, porque en definitiva no poder comer en un hogar es restarle dignidad de vida al ciudadano. ¿Cuál será la causa de estos males?, es la pregunta de cualquier persona que se preocupa por el tema. Seguramente que a través de los especialistas hay muchos diagnósticos técnicos del problema. También existen diagnósticos políticos, los cuales son los más peligrosos porque en general se van a los extremos, o disimulan o lo magnifican, según la conveniencia de su posición. Entonces es posible llegar a un análisis, aunque acotado, de sentido común, que no siempre se hace; pero de hecho: que la única forma de combatir la pobreza es generar y dar herramientas de trabajo, más que repartir alimentos; dado que esta situación, salvo los casos de necesidad bien analizada se torna en un círculo vicioso difícil de salir. Entonces llegamos a la conclusión de que hay gente que por su estado de pobreza, realmente el estado nacional, provincial o municipal, le debe dar alimentos; pero esto tendría que ser un bajo porcentaje. En cambio a toda la gente se le debe dar trabajo para que se gane su propia vida y es aquí que fallamos los argentinos, especialmente los gobernantes. Abrir la puerta al trabajo es abrirle un futuro a la gente; repartir alimentos de forma permanente, es el pan de hoy que se convierte en el hambre de mañana y tampoco se genera un futuro ni la dignidad a un ser humano.

Dentro del trabajo ofrecido a  personas pobres, tendría que estar la participación activa de emprendimientos productivos generados por iniciativa del estado junto a empresas privadas,  para ir, aunque lentamente, absorbiendo mano de obra desocupada en tareas no demasiado complejas en sus etapas primarias, para   luego ir superándola con adecuada preparación en  los niveles de productividad. Así podríamos pensar  que el estado podría entregar en alquiler módico un sector de tierra con riego para que cincuenta obreros hagan producción de legumbres; un terreno para realizar hornos de ladrillos; un local para fabricar bolsas, un viejo galpón para que un grupo de desocupados fabriquen ladrillos de cementos, y así tantos emprendimientos más que podrían hacer trabajar a la gente hasta encaminarlas en actividades rentables para su subsistencia,  y que  empiecen a generar sus recursos. Es posible hacer de este modo una cadena de trabajo que comience a contagiar entusiasmo y salir de este atolladero actual que es solamente brindar alimentos y más alimentos, pero no da solución al problema, al contrario, lo incrementa constantemente.

También el estado municipal debería dar preparación y formación laboral a estos   grupos de personas y ponerlos a trabajar en programas adecuados para insertarlos en un ambiente  activo y organizado. Nada de esto es fácil, pero tampoco es imposible. Algo se debería realizar. Es posible que en estos momentos de crisis, invertir en el planeamiento ambicioso de trabajo comunitario y bien organizado, si se lo desarrolla con continuidad, podría convertirse en  la solución del mañana sobre un problema que nos afecta y nos afectará a todos. En la medida que la pobreza aumenta, los riesgos de la seguridad también aumentan y la decadencia se precipita para miles de familias que tienen derecho en alcanzar una vida digna.

Walter Bonetto
El Puntal, Río Cuarto (Córdoba)
19 de abril de 2010


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miércoles, 29 de abril de 2009

El escritor Walter Bonetto disertó en el Castagnino y explicó el potencial perdido en materia industrial


El escritor de Río Cuarto Walter Bonetto presentó, en la noche del jueves 29 de abril en el Instituto Superior Castagnino de Ucacha, sus libros 'La industria perdida' y 'Buscando la república'. El evento contó con numeroso público y fue organizado por el CAIE del Instituto Superior Clelia Fanny Castanino y el área de Comunicación del ISLGSM, en el marco del Bicentenario. En la oportunidad y apoyado en diapositivas, Bonetto explicó del potencial del país como polo industrial a través de la Fábrica Militar de Aviones y cómo fallaron las políticas posteriores que den posibilidad de desarrollar aquella experiencia.

Detalló sobre aviones de guerra y civiles que se fabricaron en Córdoba, de autos, la moto Puma, el tractor Pampa y de repuestos y herramientas realizadas por la industria argentina, considerando que distintas circunstancias y golpes de Estado perjudicaron la continuidad y condenaron al país a un modelo agro exportador en desmedro de la industria. "El hecho de no contar con una verdadera república y objetivos trascendentales conspiró contra la increíble producción y ciencia desarrollada en la Fábrica militar de Aviones que funcionada en Córdoba, donde trabajaban miles de operarios y se producía por encima de cualquier país sudamericano", dijo el autor para agregar que muy difícilmente se pueda recuperar aquel potencial.
A continuación, algunas imágenes de la disertación y la posterior charla - debate.

Fuente: ISFD Clelia Fanny Castagnino ( Ucacha, Cba)


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miércoles, 22 de abril de 2009

Walter Bonetto viaja por la historia local

El escritor local Walter Bonetto acaba de finalizar su nuevo libro en el que hace una recorrida por los principales hechos de Río Cuarto. Se trata de “Las fechas del Imperio”, un conjunto de más de 1.300 citas de nuestra historia, repartidas en tres épocas.
La primera es un período antiguo, que va desde 1573 hasta la llegada del marqués de SobreMonte y la fundación de la villa; la segunda trata desde 1786 a 1875 cuando Río Cuarto pasó a ser ciudad; y la última desde 1875 a nuestros días.
“Son fechas importantes en la historia de Río Cuarto, pero la particularidad del libro es que comienza en el año 1573, cuando el capitán Suárez de Figueroa descubre el río y abarca 435 años hasta el 8 de diciembre que se festeja el día de la Virgen”, cuenta el autor en diálogo con PUNTAL.
-¿Cómo se llevó a cabo la búsqueda de la información?-El trabajo se presenta en el libro. Fue a través de una consulta a todos los historiadores de la ciudad. Me sorprendió entrevistarme con tantos conocedores de nuestra historia con los que antes no había hablado. Del mismo modo, consulté las obras de historiadores de la región y material de archivo, junto con las anécdotas de varios ciudadanos. Aclaro que no soy historiador, simplemente soy inquieto y me gusta la historia. A medida que uno investiga se interesa en lo que descubre.
-¿Cómo se desarrolló la elección de los hechos que se presentan?-Intenté colocar todos los hechos, sin llevar a cabo ningún filtro. A mí me gusta más la historia antigua; sin embargo, de aquella época tengo menos datos. De igual modo, hice hincapié en aquellos sucesos que consideré más significativos y documentados. Sobre algunos temas se presentan consideraciones del autor, siempre intentando ser imparcial. Este trabajo tiene como objetivo que se siga incorporando información en nuevas ediciones.


Fuente: Diario Puntal 

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martes, 16 de septiembre de 2008

La Plaza de La Concepción de Río Cuarto


En general en toda organización urbana y social de los pueblos, sus habitantes se nuclean alrededor de un espacio libre al que luego lo van consolidando y adornando con paseos, jardines y hasta monumentos, los cuales hacen referencia a su creación y pasado, que se denomina “Plaza”. Plaza como lugar central de la historia de un pueblo, de una localidad. Lugar en común, en donde se participa públicamente y se transita libremente. Lugar donde se viven emociones, encuentros. En el caso de nuestra plaza, la misma fue testigo y protagonista comprometida con todas las generaciones de riocuartenses que amaron y respetaron este espacio como el lugar más central del Imperio.

Si bien la “Plaza de la Concepción” nació con la Villa y en aquellos primeros años fue cambiada de lugar trayéndola una cuadra más hacia el norte conforme a sus trazos originales, luego su permanencia se mantuvo imperturbable y su trascendencia fue constante, marcando a fuego un lugar físico, sostenido con perseverancia para que la población se expandiera a sus alrededores y la ciudad tomara su rumbo y su pujanza. Ella, durante todos los tiempos, albergó grandes alegrías, pero también grandes penas y dolores, por haber sido mudo testigo de tanto protagonismo en la historia de un Río Cuarto difícil y tremendo, que quería permanecer y conquistar una posición en la pampa un tanto desierta, pero no exenta de violencia y peligros.

Majestuosa allí, como cobijando el paseo de los parroquianos en donde sus edificaciones con sus ocupantes se disputaban espacios por permanecer a su frente , o cuando no, muy cerca, porque no ignoraban que ahí, en ese lugar, estaba “el centro de la vida del imperio”, y todos buscaban las primeras filas para contemplar la obra de todos los tiempos.

Refugio relativamente seguro durante un siglo, de casi un medio centenar de tremendas y grandes invasiones de malones que azotaron a la Villa con gran crueldad, en donde sus habitantes se salvaban refugiándose en ella, porque los indios no la penetraban, además a la plaza siempre se la mantenía defendida con las mejores armas. Para esto, y hasta el año 1886, se encontraba cercada con muchos hilos de alambre y gruesos postes de algarrobo clavados a pique, para tensar con rigidez y dar consistencia al cerco, mientras que entre poste y poste, se colocaban varillones y contaba con una puerta sobre cada calle que en los momentos de los ataques eran fuertemente cerradas, y fue justamente en aquel año en donde al no existir ya la amenaza de invasiones se levantó aquel alambrado perimetral y la plaza así “vivió su libertad” y cambió su fisonomía, convirtiéndose mas que en un refugio atrincherado, en un paseo popular.

Era así aquel refugio, en donde los habitantes al sentir el clarín o corneta de advertencia, corrían con desesperación para alcanzarla, especialmente las mujeres junto a sus hijos para ponerse a salvo de las invasiones, aunque en ocasiones, no siempre todos llegaban, quedando muchos inocentes a merced de los bárbaros y su vejámenes, mientras que los que sí llegaban ahí permanecían, acampados en silencio, con el corazón saltando con fuerza dentro de sus pechos y rezándole a la Purísima Concepción hasta que la invasión pasara. Desde ahí también escuchaban los atroces gritos de esa invasión; el llanto desesperado de muchos niños y de mujeres cautivadas que tuvieron la tremenda desgracia de no alcanzarla para protegerse; el humo del incendio y la polvareda de la tropa arreada y robada. La plaza era testigo de la vida y de la muerte de aquellos tiempos en donde el malón destruía todo sus alrededores, aunque no tocaba aquel centro atrincherado a pesar que lo codiciaba y lo amenazaba, es que ahí estaban las mejores armas de fuego de la defensa en cada flanco, los mejores tiradores, y hasta algún cañón que escupía muerte segura para los atacantes.

También la plaza de la Concepción había sido escenario de guerra y gran combate, cuando Facundo Quiroga toma la Villa en el año 1831, que a través de la historia se observa como la única oportunidad en que fue “penetrada y vencida su plaza”. Aunque parezca risueño y mas benigno, no se salvó ni de una gran invasión de langostas producida en 1868 en donde en pocas horas pelaron todos sus árboles dejándola en estado asombroso. Pero fue ésta también testigo de liberación de esclavos en las fechas patrias de algunos 25 de Mayo, así es como en 1826 era liberada por sorteo en la Plaza de la Concepción la esclava Petrona Ortiz. También en la plaza se azotaban a los infractores de los bandos en el tiempo de la colonia y se ejecutaban los condenados a muerte en presencia del pueblo como un normal acto público y así ocurrió que se fusilaron delincuentes, desertores del ejército y hasta al ex gobernador de la provincia de Córdoba, Nolasco Rodríguez, el 21 de mayo de 1840 a las 11 de la mañana.

Fue en el año 1881 cuando ya las grandes invasiones menguaron y a la plaza de la Concepción se la cambio de nombre denominándosela “Plaza Roca” en honor al general Roca y su protagonismo tan discutido y cuestionado en estos tiempos. Ya después de haberse sacado su alambrado, las mejoras a la plaza fueron constante y en el año 1899 se colocó como adorno central la artística fuente de hierro traída de Europa que ahora se encuentra en la plaza Racedo; mientras que en el año 1904 se uso la plaza Roca para realizar el gran brindis navideño y encender el alumbrado público con electricidad en la ciudad para inaugurar la usina propia, en donde los ciudadanos observaban asombrados el nuevo sistema de luces. Llegamos así al año 1910 en donde sus veredas dejan de ser de tierra para quedar embaldosadas, lo que era todo un lujo, para luego en 1918 contar con sus calles perimetrales adoquinadas.

La historia de la plaza es muy larga y muy rica en episodios y acontecimientos. Es muy posible que su nombre original de “La Concepción” tenga en sus recuerdos el gran peso de esta historia de la actual Río Cuarto. También es posible que Tampoco sea justo vivir cambiando los nombres con el paso de los tiempos porque se corre el gran riesgo de no respetar con justicia acontecimientos que marcaron a sangre y fuego nuestro pasado el cual debe ser observado con ecuanimidad desde todas sus dimensiones.

Por Walter Bonetto
walterbonettoescritor@gmail.com
Diario Puntal
16 de septiembre de 2008